fotografia

 La molienda del grano se realizaba primero con la fuerza del agua hasta que en el siglo XVI la Península y especialmente la parte interior sufrió una grave sequía por lo que se tuvo que pensar en otro tipo de energía para realizar esta labor tan necesaria en aquellos tiempos donde los molinos convertían el trigo en harina que se transformaba en el pan que abastecía a la población. Se atribuyen los molinos de viento a los cruzados que regresaban de Tierra Santa los que trajeron la idea y ya en 1575 en los censos de Felipe II se hacen constar numerosos molinos en el Campo de Criptana.

Son muchos siglos los que han permanecido estos molinos dando un servicio que era primordial para la alimentación de las familias y pueblos de su alrededor.

fotografia

fotografia

Estos molinos disfrutan de fama mundial por ser inspiración de Cervantes para relatar las andanzas del personajes conocido de la literatura española, Don Quijote de La Mancha. Tres de los molinos que pueblan la Sierra de los Molinos conservan la maquinaria original del siglo XVI necesaria para moler trigo y todo tipo de cereal. El resto de molinos son de decoración para el turismo que gusta visitar este lugar pues la estampa de los molinos resulta muy romántica.

También son muchos los que aprovechan para degustar la rica y sabrosa gastronomía de Castilla- La Mancha así como los excelentes vinos de este lugar.

fotografia

Pasear entre estos molinos hace evocar otros tiempos rurales que se esfuerzan por permanecer intactos para que el progreso no los destruya o dañe. Los tres molinos que conservan la primitiva maquinaria que funciona con la fuerza del viento que hace girar las aspas son Burlete, Infanto y Sardinero que aún y de forma artesanal trituran el grano como se hacía antaño. Unos molinos que permanecen altivos como testigos de otro tiempo, de una forma de vida de la gente del campo, laboriosa, sencilla y conformada.

fotografia

fotografia

fotografia

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: