Hermanita querida:

Te contaré algo que me tiene entre  desconcertada y emocionada.

El  martes pasado durante la tormenta de nieve, sin poder salir del apartamento  y cuando pretendía dedicarme al rulo por facebook   me enteré de  algo por accidente. Encontré abierto el mail  de  papi y  descubrí que es un masoquista; lo grave hermana es que tu eres en parte   la culpable de esa aberración. Pero   lo peor   es que  ahora  que lo sé  no lo culpo y al contrario lo admiro más y  te confieso que  también  quiero ser  masoquista.
Lee el mail que papá le envía a su amigo Carlos y dime qué opinas.


Abrazos  KT

 

 

 Tema: Confesión de un Masoquista.
Para:    Carlos

Fecha: Febrero 14  2011

 

 

 Hola Carlos  ahora que estoy gozando del retiro  y cuando ya veo la vida  con el espejo retrovisor debo confesarte   amigo  mío,   algo por e-mail  ya que tal vez mi hombría y machismo me impediría contártelo personalmente.

 A esta tierna edad he descubierto que soy un MASOQUISTA,  con mayúscula y en negrilla. Este servidor, tu amigo, otrora  casanova y tumba locas, enamoradizo y pasionario; protagonista  contigo de varias  proezas non sanctas y muy varoniles.   Confieso  ser un masoquista, pasión  que lejos de apenarme me enorgullece y me sensibiliza de tal forma que vivo para  mi aberración.
La cosa se complica porque mi masoquismo se asocia aterradoramente y sin prejuicios con  componentes de mocofilia y coprofilia. Permíteme  explicarte en  detalle como lo descubrí  y espero no perder tu amistad al confesarte mi debilidad.
 
Que en la vida hay amores de amores es una verdad que con el paso de los años se  comprueba.  Te acuerdas del instinto pasional y absorbente  que se transpiraba cuando se estaba perdidamente enamorado de la amante furtiva  o tiniebla como dirían en nuestra  ciudad  o tal vez aún  recuerdas la pasión por  la rubia Mireya del famoso tango de  los muchachos de antes que no usaban gomina  y que no obstante lo prohibido de  esas relaciones  reprobadas  por casi todos en la familia, la sociedad y  los colegas  las sentíamos hasta el tuétano de los huesos  y que solo con amigos cómplices  como tú y  en voz baja  podíamos   comentar y compartir sus  goces y  sufrimientos so pena de ser  lapidados, ahorcados, desterrados o envidiados en el mejor de los casos.

Que tal el amor por el compañero de colegio, nuestro confidente y cómplice en la adolescencia de las pilatunas en el bachillerato o high school como dirían  hoy  nuestros gomelos hijos. A  esa edad yo  compartía todo con mis amigos,  irme de rumba lejos de la casa  era lo máximo y  no lo cambiaba por nada, no  había manera de que mi pobres  padres lograran retenerme  a su lado alejándome de los peligros de la calle  aunque fuera por unas pocas horas .

Bueno y que  tal del amor por nuestro rol en el trabajo que aunque nos depara  dolores de cabeza y angustias,   permite  que desarrollemos con autonomía e independencia nuestros proyectos de vida y que siempre  como ahora ocurre, el miedo de perderlo era  motivo de  noches de insomnio y desvelo por el temor al desempleo y a la indigencia.

El  amor  por nuestra mascota que   en mi caso era un gozque sin linaje llamado Canela a quien    protegí en mi juventud y en el que invertí mi tiempo y mi poco dinero  que en esa época de estudiante era  para mí todo el dinero del mundo. Recuerdo que en unas vacaciones gasté  los ahorros de toda una vida para dejarlo en una guardería ante la imposibilidad de llevarlo a   San Andrés.

Ni que decir del amor que  siempre le he tenido a mis  libros   mis incondicionales amigos, listos a darme toda su sabiduría    en cualquier momento  y  que como  te decía en alguna época los he considerado  el único y  el verdadero servicio 24 de 24.

Y  no quiero revivir  el recuerdo  de mi  amor,  mas incestuoso  que platónico por mis primas  ,  reprimido con éxito por mi exigente y vigilante madre  que me causaba noches de febril insomnio  en las camas francas que acostumbran a tender cuando por alguna razón se reunía mi numerosa y gran , gran familia con no sé cuantos primos y primas.
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Por supuesto que falta el amor aceptado por todos  en la sociedad por familiares, amigos, conocidos y   desconocidos. Ese amor intenso que nos acompaña en todas las actividades oficiales de nuestro diario vivir, el  de mostrar que muchas veces nos lleva al altar y  ahora también tristemente cada vez más frecuentemente al juzgado y a  la ruina. Ese amor que si logramos mantenerlo es tan hermoso y reconfortante  que  nos estabiliza  para envejecer  en paz  y nos acompaña o lleva hasta la tumba pero  que continua vivo  en nuestros hijos.

Bueno y el amor  que se desprende del anterior el de padres e hijos ; sentimiento  natural  que no necesita ser aprendido porque hace parte de la condición de vida inclusive en la vida salvaje , reconocido y aceptados por todos  y   que se convierte en el motivo de vivir aún más importante que la propia vida.

He dejado para lo ultimo un raro amor  que recientemente  he conocido, diferente a todos, el más intenso y poderoso de  todos  y al que solo unos pocos  tenemos  acceso y  que la bendición de gozarlo y sufrirlo nos convierte  en masoquistas.

 El déjà vu   se  siente en cada instante, te vuelves más  humilde, tolerante y reflexivo;  te impulsa a pensar en lo importante de respetar la ecología para bienestar de los que  recién empiezan a vivir y te cambia tus prioridades.

Te permite    aceptar    con  placer  el hambre, el frio, el dolor y  hasta la suciedad  se pueden  disfrutar. Se  goza al  recibir un puñetazo o una patada en la cara   en el mejor de los casos, porque  casi siempre  el golpe es más bajo y doloroso. Y eso amigo mío no me causa dolor ni incomodidad y por el contrario experimento un placer  paradójico. Creo que mis niveles de endorfinas están por las nubes  al nivel de un MASOQUISTA.

 

Ya superé  mi fobia a las inyecciones y me puse la vacuna antitetánica como quien va para la guerra en una lucha en la que se recibe pero no se da  o mejor  se va  recibir sin replicar.

 A  mi alcance ya no tengo el cigarrillo ni el pocillo de café negro, en su lugar  está un frasco de agua oxigenada  y hielo para curarme de los mordiscos que con violencia recibo  en mis brazos y piernas.

 Mi agresor es un hombrecito  que todos saben es mi nieto que llegó y de entrada se robó mi nombre con la tolerancia de todos en la familia no obstante ser claramente un caso del delito  de moda: el robo de identidad.

El hombrecito debe medir apenas unos 90 cm de pelo rojizo, ojos claros, macizas piernas y formidables brazos y se mantiene caminando con dificultad, maneja varios idiomas que utiliza a su acomodo. A mí me llama papi, al papa le dice daddy a mi mujer la llama belita cuando la necesita, a mi hija menor le dice  tita y a mi otra hija la madre de este engendro  le dice  mami y no le da ni la hora o mejor se la da cuando le da la gana; a ella que  por el se muere, le dosifica con gotero las muestras de cariño , pero eso si recurre a ella cuando alguien  no le complace  sus caprichos. Bueno ese es el amor de madre al que siempre recurrimos a veces en las buenas pero más en las malas porque sabemos que siempre ellas están dispuestas para nosotros  los hijos, de ahí el dicho popular “mas sufrida que una madre”. Su  lenguaje no es confiable porque en ocasiones  emite sonidos guturales como  si se tratara del abominable hombre de las nieves, otras veces habla en inglés o en español y tal vez en italiano o portugués.

 Como si fuera de la CIA quiere saber qué están haciendo todos en la familia y vive preguntando “pero que está  achendo?”, si así sin hache y con che: “achendo”  y refuerza en inglés “ ¿what are you doing?”  así no queda duda de su pregunta.

El hombre últimamente está empeñado en ser el Rey León y a fe que lo es  por su abundante melena y  las violentas dentelladas que manda con sus poderosas mandíbulas  rugiendo como el rey de la selva. 

A veces creo estar al frente de un extraterrestre enano que llegó bien  entrenado de su planeta porque maneja con tal destreza y puntería su luminosa motocicleta de plástico que siempre impacta en mis pobres espinillas y  no tiene recatos sociales en recorrer la casa desnudo o en el mejor de los casos con un  pañal que difícilmente se mantiene atado a su  cuerpo.

 Su otro deporte es  lanzar carros de plomo  con la zurda pero no te puedes confiar porque es ambidextro y siempre acierta en el ojo o en la nariz de quien este cerca de él. Bueno la verdad la semana pasada falló en un disparo y el carrito de plomo terminó con  la pantalla de un plasma del que apenas se ha pagado la primera cuota. Pero   lo preocupante don Carlos  es que lejos de enojarme esto me causa  placer y un goce que solo lo puede disfrutar un MASOQUISTA enamorado como yo.   

Mis costumbres se fueron al diablo recuerdas mi afición por los clásicos del  Real Madrid y el Barca  pues ya no importan,  ahora soy experto en Toy Story y después de ver la película por enésima  vez soy hincha y sufro  al lado Woody  ante la posibilidad de perder el favoritismo  entre los juguetes del bueno de ANDY y me aterroriza la posibilidad de caer en manos del malvado  Sid Phillips  el niño malo de la historia cuyo hobby es torturar a los juguetes y  que goza arrancándoles los brazos y cabezas y trasplantarlos al muñeco vecino.

Ya no me aterra la inflación ni  el pago de las cuentas en el banco, me espanta la posibilidad de enfrentar al maldito perro de Sid, tienes que verlo en Toy Story  y te aseguro que con el primer vistazo te aterroriza; hace unos días mi pobre mujer me despertó sobresaltada ante mis gritos y sudoración en una pesadilla , estaba soñando que el horrible perro me perseguía y no obstante   mi veloz carrera , mi pierna fue alcanzada por los afilados colmillos del  furioso can, cuando veas los dientes de ese animal vas a preferir la mordida de un tiburón.

Mi  aspiración   de jubilarme y poder  de dormir la siesta a la hora que es se olvidó. Mi afición por  el tenis y mis sueños de ser el masajista de la  Sharapova se fueron por la borda, ya no me interesan. En  mi último sueño me encontraba en un supermercado con mi nieto y vi que  la bella tenista rusa   se me acercó con  seductor ademán  y de repente me dijo: “  que bello  ”, sabes qué, sentí llegar al cielo , puedes creerlo?,  ahí estaba ella a punto de abrazarme y  de pronto se me acercó, dobló sus rodillas y besó a mi nieto ; para mí , ni una mirada, ahí terminaron de mis metas deportivas.

 Ahora  prefiero  estar atajando la moto y los carros del Rey León;  mis proyectos de melómano  se limitan a escuchar el waka waka  de  Shakira porque es la única canción que acepta el jequecito.

Todo a cambio de una sonrisa de semejante joya,  que un día me dice papi y otro abuelo, y que al día  siguiente  no me determina porque está feliz con su mama y  su daddy. Entonces  tomo conciencia  de  que el tiempo no ha pasado en vano, que la vida continúa y  el recambio generacional  sigue  felizmente y  sin detenerse.

Nuestro protagonista  debe tener un grado en alta cuisine en Francia porque cuando decide combinar alimentos y compartirme sus sobras con salsa de babas por supuesto, son un deleite para mi paladar  y no  hay   cordon blue  ni filet mignon que las supere.

 

Este prohombre además debe ser  egresado del MBA de Harvard    porque  maneja el personal con seguridad y a su antojo.   En estos días he logrado mi máxima ubicación laboral para la cual no me sirvieron ninguno de mis títulos universitarios; mis postgrados e investigaciones no los tuvo en cuenta. Las publicaciones que con tanto rigor académico logré en el Journal de la   Academia y mis referencias online, el gran orgullo en mi curriculum vitae,  fueron  ignorados. El jefecito me otorgó  a dedo la mejor ubicación  en  mi vida laboral: Jefe del Departamento de Mocos, empleo de confianza  que requiere trasnochadas y horas extras especialmente en invierno y en épocas de gripas y llantos.

Se dice  que la felicidad   consiste en trabajar en lo que a uno le gusta y  que le paguen por eso, aquí  creo haberla logrado,  me gusta y me pagan con sonrisas y mordiscos.

 La jefatura que ostenta mi mujer y que se ha convertido en mi leitmotiv: Jefe del Departamento de Popis de mi nieto, es mi aspiración secreta. Me atormenta el principio de Peter, te acuerdas el que dice que todos los humanos tenemos un nivel de incompetencia y  que el secreto del éxito está en conocerlo y no alcanzarlo. Hoy 14 de febrero el día de San Valentín mi jefe marciano  decidió hacer popis en la bacinilla y por primera vez, mi nieto  pidió  que yo le limpiara la cola. Estará pensando en remover a  mi mujer  de su jefatura?. Y  si lo hace y me nombra en  propiedad  temo alcanzar mi nivel de incompetencia en   tan  honrosa y olorosa posición. .

Como  puedes ver  Carlos soy  sin remedio un MASOQUISTA.

ABRAZOS.

U.U.

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