Hace más de un siglo que Lord Overtoun, un ciudadano escocés de la alta burguesía se propuso edificar un PUENTE de estilo victoriano en las proximidades de Milton, una población del oeste del país. La historia que envolvía al puente no pasaba de ahí, un acontecimiento totalmente usual. Pero hace aproximadamente unos cincuenta años este emplazamiento aparentemente tranquilo ganó cierta fama por una serie de extraños acontecimientos que tuvieron lugar en su recorrido.

Los PERROS que lo cruzaban, al llegar al límite derecho, frenaban su paso y sin un motivo –racional o irracional- se precipitaban al vació por entre las barandillas de uno de los extremos del puente. La mayoría morían in situ, otros sucumbían malheridos después de una lenta agonía, aunque los más afortunados, los supervivientes de la caída, inexplicablemente todavía sacaban fuerzas para ascender de nuevo y repetir la misma secuencia.

PUENTE DE OVERTOUN

Varias teorías envuelven el caso. Entre ellas destaca la que afirma que el lugar se encuentra construido en un punto de fuerte magnetismo y energías desconocidas, una puerta que conecta el cielo y la tierra que atrae a los canes y les condena por saciar su curiosidad. Otros argumentos no menos ocultistas declaran que el puente está maldito y perversas formas envuelven el puente, ya que en 1994 un vecino de la zona arrojó a su bebé al fondo del río tras asegurar ser el mismísimo Anticristo. Hay otros que van más allá al afirmar que el perro, conocedor de las intenciones del amo gracias a la intuición que le caracteriza, es capaz de distinguir las intenciones del dueño, al reconocer quién es un suicida en potencia, llevándolos a buscar la muerte.

Advertencia del puente

La comunidad científica, por su parte, ha preferido siempre arrojar su criterio más “coherente” aclarando que son sólo algunas razas de perro las que se han visto afectadas y los sucesos se explican a causa de la altura de las torres del puente; además los animales ascienden y caen después de que un fuerte olor llame su atención. Y ese olor no es otro que el del VISÓN, un mamífero traído desde América hace ya medio siglo. Las glándulas de estos animales producen un componente que atrae la forma de indagar de los canes. Por lo que esa llamada al suicidio se resume en una exaltación del sentido del olfato y en un déficit de visión producida por la especial altura de la edificación, que guía su curiosidad hasta un límite casi sobrenatural.

Puente de Overtoun

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