De las muchas historia triste que se cuentan de la Guerra Civil española que produjo muchas muertes y desgracias en ambos lados de la contienda, hay una que por su desenlace podría decirse que fue un milagro, no obstante, seguramente se pueden encontrar otras razones, como las inclemencias del tiempo que hicieron que una familia se librara de la cárcel o la muerte. En un pueblo cercano a Barcelona, una familia muy católica tenía un hijo de corta edad, unos diez años más o menos y muy aficionados a dibujar y que prometía ser en un futuro un buen pintor. Conociendo la devoción que su madre profesaba a la Virgen de Carmen, para el día de su santo le dibujó con un lápiz una Virgen que enmarco con un cristal de un viejo cuadro que encontro en el desván.

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Con gran alegría y ternura la mujer recibió el cuadro de la Virgen del Carmen y lo colgó en el mejor sitio de la casa emocionada por el amor que su hijo le mostraba. Pero eran tiempos convulsos para la Historia de España y al proclamarse la Segunda República esta mostró su anticlericalismo y algunos republicanos desenfrenados arremetieron contra las personas creyentes, derribaron imágenes,  quemaron Iglesias y conventos. Algunos desenfrenados contagiados por la rabia del momento se dedicaron a ir casa por casa y al que tenia un santo o una virgen le volaban la cabeza.

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Enterada la familia de lo que estaba ocurriendo en el pueblo pensaron esconder el cuadro que pintara el niño de la Virgen del Carmen. En el patio trasero de la casa tenían un rudimentario gallinero con cuatro gallinas que les daban buenos huevos y pensaron que era un buen sitio para ponerlo por lo que lo colocaron encima del gallinero con la Virgen mirando hacia abajo y encima colocaron maderas y tablones y cajas viejas. 

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Pasaron varios días y el grupo que visitaba las casas en busca de imágenes religiosas llamó a la puerta. 

"Haber, que santos tenéis que los vamos a quemar en este momento?"

"No tenemos ninguno", contestó la mujer.

"No te creo, vamos a registrar toda la casa y si me has engañado ya sabes la que te espera".

Después de mirar por toda la casa llegaron al patio y el cabecilla del grupo se paró ante el gallinero.

"¿Que hay debajo de estas tablas?", "Nada, maderas...", contestó la familia.

Enfurecido por no haber encontrado nada y le constaba que la familia era creyente mandó a su grupo levantar todo lo que estaba encima del gallinero y apareció el cuadro boca abajo muy mojado por la lluvia caída la noche antes. Con rabia el cabecilla le dió la vuelta al cuadro pensando que ya tenía su trofeo pero en el cuadro, tras el cristal no había nada, solo unas leves sombras difuminadas.... La Virgen del Carmen se había ido para salvarlos de la muerte, es lo que creyeron la familia que fue la que me relató la azaña esta.

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