El misterio de la carta XIII: La muerte

La número XIII es la única carta del Tarot que carece de nombre, y sin embargo basta contemplarla para saber que estamos frente a la representación de LA MUERTE.

La figura principal consiste en un esqueleto con una guadaña segando cabezas, manos y pies. Al aparecer de perfil a la derecha nos indica que se refiere a una transición o a acciones sucesivas, circunstancias que reafirma al representar una acción- la de segar- y estar andando, indicando que se trata de un paso más en la dirección del destino final.

El ESQUELETO solo está cubierto por una piel rosa, color de la carne y de la sensualidad, para indicar que representa la muerte de lo material y aparentemente sólido de nuestro ser, pues la piel y los huesos se hallan bajo la regencia astrológica de Saturno, el más material de los planetas. El color rosado indica que la muerte no es total, pues se conserva un mínimo de vida y de sensibilidad.

El mango de la GUADAÑA es amarillo para indicar que su acción proviene de una voluntad inteligente, y la hoja es roja para resaltar el dinamismo de una acción que arrasa para renovar lo periclitado, como cuando lo hace el segador cuando el grano ya está maduro y la planta debe morir para dar paso a una nueva cosecha.

El fondo blanco, símbolo de una acción que tanto puede referirse a un nacimiento (o renacimiento) como a una extrema vejez (o final de vida), o a la promesa de una extrema pureza, ocupa las dos terceras partes de la lámina para resaltar la importancia y extensión de su significado, mientras la otra tercera parte lo ocupa el negro suelo sobre el que tiene lugar la acción.

La negrura del suelo se refiere a que la muerte siega cosas ya muertas, pies, manos y huesos, símbolos de pensamientos y voluntades, de acciones y movimientos; a la vez que permite surgir por encima de la muerte una nueva vida, nuevos ideales, simbolizados por las matas de hierba azules y amarillas.

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