Entre cinéfilos nos recomendamos películas. Muchos neófitos en el asunto queremos que nos digan qué películas ver, ya que pocas veces nos defraudan las recomendaciones. No importa que sean películas viejas, el cine y sus aventuras, sus historias, en realidad no tienen tiempo de caducidad, sobre todo cuando se trata de películas grandes, de grandes producciones. Así que estaré hablando de ello en repetidas ocasiones para distintos filmes.

Hoy toca el turno de La Misión, una película británica con la participación de dos grandes actores del cine de Hollywood: Robert de Niro y Jeremy Irons. La historia transcurre en Sudamérica, en territorio de los indios guaraníes quienes son evangelizados por el padre Gabriel y esclavizados por Rodrigo Mendoza. Ambos llegan a hacerse amigos luego de que este último quiere hacerse perdonar sus pecados por un asesinato que cometió (no contaré algunos detalles para que la sorpresa sea mayor). De modo que ambos salen a evangelizar a los indígenas que los reciben con amor y respeto. Por disposiciones político-religiosas los sacerdotes deben salir de la selva y dejar a los indígenas a su suerte. Dicha suerte representaría una vuelta a la esclavitud realizada por los portugueses que están dando forma a Brasil y extendiendo sus territorios. ¿Qué harán los sacerdotes jesuítas, tendrán la valentía de seguir defendiendo a sus clérigos u obedecerán las órdenes de su obispo quien les ha dicho que la desobediencia significaría la excomunión?

La película es maravillosa. No por ello ha ganando enormidad de premios internacionales, incluida la Palma de Oro del Festival de Cannes. Pero una de las cosas que más destacan es la musicalización de la misma, trabajo llevado a cabo por el gran Ennio Morriconne, músico de enormes monumentos fílmicos que forman ya parte de nuestra historia personal misma. Película recomendada ampliamente, cierto es que no los defraudará.

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