RELAJANDO NUESTRA PARTE CONTEMPLATIVA.

 

Desde la cocina, también recreábamos  de cuando en cuando, nuestra  mirada  hacia el exterior repleto de gente y más gente de todas las edades. Muchachas, hombres, jóvenes, niños, niñas, ataviadas con caprichosos sombreritos, prendas de finísimos tejidos con multitud de colores, azules, verdes, rojos, amarillos chillones . Algunos con sandalias, otros semi descalzos. Aquello, era un sin fin de pasar personas y mas personas de todo tipo.

Al fondo, las sombrillas, los parasoles,  eran como un inacabable manto de  setas amontonadas sin espacio alguno entre ellas. El agua de la playa, parecía dormida bajo el intenso sol.

 

En la cocina, los alargados mostradores de más de quince metros, soportaban un buen número de pescado y algo de marisco. Teniendo que ser su peso proporcionado a su tamaño. Si al agitar los centollos y bueyes de mar notábamos que su contenido se movía, era posible que estuvieran llenos de agua. Los moluscos deben comprarse a ser posible vivos, y al chocar entre ellos deben cerrar sus valvas.

Las mejores piezas, no son necesariamente las más grandes para que estén llenas.

 

El espectáculo multicolor exterior  que observábamos a través del ancho y largo ventanal, era un buen efecto recreativo para nuestra parte contemplativa, unido, por la gran cantidad de pescado de diversas formas y tamaño que llenaba el mostrador.

 

Y  hoy, un postre………

 

TARTA SEMI HELADA  DE PIÑA AL CARAMELO  CON MOUSSE DE YOGUR DE LIMÓN.

 

Trituraremos con el turmix, 500 gr. de piña con su propio almíbar  muy caliente pero sin llegar a hervir. Añadiremos 2 sobres de gelatina de limón o naranja. Seguiremos triturando un minuto más. Dejaremos enfriar unos diez o quince minutos para añadir,  10 cucharadas de nata montada. Añadiremos azúcar. Pondremos caramelo líquido en la base de un molde y cubriremos con el  preparado. Se pone en el congelador.

Complementará este postre, una mezcla del 80% de nata montada que nos habremos reservado con el 30% de yogur de limón y con azúcar al gusto. Esta Mousse que bordeará el plato, puede llevar también una clara montada a punto de nieve mezclada con la nata montada.

Joan Villaró

www.joanvillaro.e.telefonica.net

 

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