Cuando pisé el habitáculo culinario aquella primera vez, un hombre alto y fuerte con cara de pocos amigos y bien recortado bigote blanco grisáceo, daba un rapapolvo a uno de los ayudantes por no haber limpiado bien la cámara frigorífica.

El corpulento chef, se dirigió entonces hacia mí, preguntándome si yo era el nuevo pinche de cocina al que le contesté afirmativamente con la cabeza, medio asustado, sin muchos ánimos y ausente de toda sonrisa.

 

-SOY EL SEÑOR RAIMUNDO, CHEF DE COCINA DEL RESTAURANTE DE ESTE GRAN HOTEL- Me dijo acompañando a sus palabras un continuo tic nervioso que le hacia guiñar el ojo izquierdo con una destacada berruga por debajo del párpado semi cubierto por el almidonado gorro de cocina.

Su mano, parecía la de un “gigante” protagonista  de cuento infantil cuando la estrujo fuertemente  con la mía. Supongo que lo hizo sin querer, de forma natural,  a juzgar por su aspecto casi de luchador profesional . Después, me presento uno a uno, a todo el personal de la cocina. ¡Qué recinto más grande! . Estanterías cargadas con grandes ollas y marmitas, completadas por una grandísima cocina central de carbón  la cual desprendía un calor insoportable con planchas casi al rojo vivo que daban un calor insoportable si te acercabas mucho a ellas.

En una de  las paredes laterales que daba a esta y cubierta por un sinfín de azulejos limpios como la nieve, se encontraba un buen número de cazuelas y marmitas de todos los tamaños y bien dispuestas en fila india como un bien organizado ejercito romano de alguna película en cuestión.

 

Y hoy………..LECHE DE ALMENDRAS

 

 A un litro de agua tibia, para que así se unan mejor los sabores y aromas, le mezclaremos 450 gr. de almendras peladas y tostadas junto con 1 cucharadita de vainilla en polvo o mejor esencia de vainilla. Solo nos faltará batirlo todo durante siete u ocho minutos. Después, colaremos la preparación por el chino apretando bien con la mano del mortero para extraer así el máximo de leche posible. Podemos pasarla de nuevo por otro colador mas fino para que sea más apetecible al paladar. Se sirve muy fría con la adición de azúcar a nuestro gusto,

Es una bebida muy reconstituyente que yo personalmente suelo tomar de buena mañana para mantener mi mente y cuerpo en plena forma.

 

 Joan Villaró

Maestro cocinero

www.joanvillaro.e.telefonica.net

 

 

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