mirada profunda

Miremos hacia nuestro interior

Quien no ha sentido la necesidad y muchos aún, seguimos teniendo, de sentirnos amados, apreciados, valiosos y hasta seguros. Tal vez porque hemos puesto toda nuestra atención en nuestro entorno, el mundo que nos rodea, Pensamos inocentemente que en ese mundo que nos rodea radica nuestra salvación. Algo o alguien. Mirando solamente hacia nosotros con alguna atención cuándo el cuerpo nos alerta. Ya sea por alguna dolencia o cuándo nuestras emociones casi nos ahogan.

Sin embargo, esta forma de existir cada día más se desvirtúa. Tengo el conocimiento de personas que aún viviendo en un mundo aparentemente ideal, no logran sentirse valiosos ni queridos. La vida con sus pautas nos está informando que el camino que hemos seguido hasta ahora, no es el indicado para encontrar la seguridad y el valor, que más bien esa ruta está hacia el interior nuestro.

¿Cómo andarlo, como transitarlo? Resulta clarísimo que las respuestas a estas preguntas es, un listado de premisas y acciones que difícilmente podríamos asumir cómo rutina y/o modo de vivir cotidiano.

Podría ser más simple

Respira, detente, observa, selecciona y prosigue.

Lo fundamental es parar. Con nadie podemos conectar si estamos corriendo. ¡Vez lo que sucede! Si queremos conectarnos hay que detenernos. Quietos. Nada más que estar quietos. En principio es cuesta arriba. Hagamos acopio de valor. Paremos unos segundos.

Entonces, mirémonos. Depongamos la atención a nuestro entorno y maximicemos ese interés en lo que nos está pasando. Miremos lo que pensamos. ¡Esas historias que nos estamos contando! Y no nos extraviemos en ellas- Solo miremos-.

fuerza interior

Es posible que nos sintamos angustiados o tristes. O ganados por la excitación. Por eso, respiremos. Respiremos profundamente una y otra vez, hasta que sintamos que estamos recobrando el equilibrio emocional. Y luego, hagamos lo que pensábamos hacer, de una manera consciente y armónica. Y, por qué no, hagamos algo diferente. O simplemente no hagamos nada. Pero que la decisión que se geste, sea el resultado del momento de paz interior que hemos vivido.

Esa es la referencia a tener en cuenta. ¡Volvamos a nosotros! Lo mismo que tal vez hacíamos con otros. Volcar la atención enteramente en personas que apreciábamos o amábamos. Pero, ¿por qué no poner una buena parte de atención en nosotros también?

mancha1

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