Mimosa púdica: La planta de la vergüenza

La Mimosa púdica es originaria de América tropical de la familia de las febáceas. También se le conoce como: mimosa sensitiva, vergonzosa, “no me toques”, moriviví, “ciérrate comadre”, dormidera, adormidera o dormilona.

Existe una planta muy curiosa que cada que la tocas, sus hojas se contraen sobre el tallo como si se cerraran, y al mismo tiempo los tallos se dejan vencer por el peso. De tal forma que a simple vista parece una planta marchita. Esta característica es un mecanismo de defensa ante los depredadores, pero para nosotros puede ser muy simpático. Plegar sus hojas durante las horas de calor, es una forma muy inteligente de la Mimosa para no perder demasiada agua y protegerse del viento. Sus hojas permanecen plegadas durante toda la noche.

La Mimosa púdica es un arbusto que mide de 50 a 70 centímetros de altura. Se encuentra distribuida a lo largo de toda América tropical y subtropical, y cuenta desde una decena a una veintena de especies en Asia, África y Oceanía. Puedes encontrarlas fácilmente en Madagascar, México, Caribe, Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Tiene hojas en forma de helecho y sus flores son muy pequeñas y están agrupadas en pompones de color rosa malva.

Mimosa púdica: La planta de la vergüenza

Una planta muy sensible al tacto

Esta planta es muy sensible a la luz, en el momento en que siente que alguien la toca, automáticamente repliega sus hojas en segundos, y toma una apariencia muy parecida a una planta marchita y sin ningún esplendor; y de esta forma se protege de los depredadores. Este mecanismo de defensa es único en todo el reino vegetal debido a su estructura.

Las hojas de las mimosas son bipinnadas, es decir, que están divididas. Tienen un eje primario que une el tallo con la hoja, y un eje secundario que se encuentra en el raquis foliar. Del eje primario se dividen otros dos ejes, los cuales sostienen las hojas. Cada una de estas divisiones está compuesta por un tejido grueso de color oscuro llamado pulvínulo, que es como una especie de cojinete de forma circular y flexible.

Mimosa púdica: La planta de la vergüenza

El pulvínulo tiene un saco lleno de agua con varios azúcares, sales, proteínas y otros nutrientes disueltos. A este saquito se le llama vacuola. Todas las plantas la tienen, sólo que algunas plantas tienen vacuolas con células extensoras, provocando que la hoja permanezca erguida, o con células flexoras, provocando que la hoja caiga.

Mimosa púdica: La planta de la vergüenza

La Mimosa púdica al estar dividida tiene dos vacuolas, una en cada pulvínulo. De tal forma que esta estructura funciona como una especie de motor. Cuando ocurre algún cambio de luz, como por ejemplo la noche o cuando alguien acerca o aleja la mano, entran iones de potasio a las vacuolas, provocando que éstas pierdan agua y tengan una mayor concentración salina.

En otro tipo de planta este fenómeno provoca que las hojas se marchiten, sólo que la Mimosa en realidad no pierde agua, sino que la pasa por osmosis a la otra vacuola. Así que dependiendo de donde entren los iones de potasio, si en las células extensoras o flexoras, las hojas se abren o se contraen.

Mimosa púdica: La planta de la vergüenza

Tener una Mimosa en casa no es complicado

Aunque requiere de cuidados especiales, puedes tener una Mimosa púdica en tu casa si así lo deseas. Para que esta planta pueda vivir contenta necesita de un clima tropical, donde exista un equilibrio entre temperaturas altas y humedad. Puedes colocarla cerca de la ventana y ayudarte con platos pequeños con un poco de agua para conseguir dicho ambiente.

Debido a su cualidad especial, trata de no tocarla, porque aunque nos parezca simpática la forma en la que se repliega, la Mimosa gasta una increíble cantidad de energía, por lo que si estás jugando con ella, lo único que lograrás será cansarla y terminará marchitándose. Conforme va creciendo, la Mimosa desarrolla espinas en sus tallos y ya no será tan inofensiva.

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