Hoy es 9 de marzo, Miércoles de Ceniza. Comienza la Cuaresma. Es un tiempo de preparación para la Pascua. Un tiempo para reflexionar sobre la propia vida, a la luz del Evangelio. Estas semanas pueden ser, para mí, la ocasión de pedirle a Dios que ponga luz en mi vida. Y que me ayude a comprender su proyecto. Me dispongo hoy a comenzar ese camino. Confiando en que no voy solo. Dios va conmigo. Su amor, su gracia, su palabra pueden ser la guía en este tiempo. Con ese deseo me lanzo a caminar en su nombre.

La lectura de hoy es del Evangelio de Mateo (Mt 6,1-6.16-18):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».

Hoy se te invita a rezar. Es la oportunidad de encontrarte con Dios. ¿Piensas que al ponerte a rezar estás dándole un tiempo especial a Dios en tu vida? Que ¿de algún modo estás quedando con él para pasar un tiempo?

Hoy se te invita a dar limosna, es decir, a hacer algo bueno por aquellos que puedan necesitarlo. ¿Te sientes de algún modo, invitado a dedicar tu tiempo, tu palabra, tus bienes, a alguien más? ¿Qué te sugiere esa invitación?

Lo escondido, es el lugar donde uno está solo. Pero también con Dios. ¿Eres consciente de esa presencia de Dios, acompañándote, conociéndote, apoyándote siempre?

Mientras escuchas de nuevo el Evangelio, escucha a Jesús que te invita a ti, personalmente, a vivir esta Cuaresma. Y fíjate si alguna frase, alguna palabra, alguna invitación, te llega con más fuerza.

Imagínate en la presencia de Jesús y cuéntale cómo te sientes ante su invitación. Háblale de tus sentimientos y de tus deseos al comenzar este tiempo de Cuaresma.

Padre Nuestro

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