Miedo enemigo

MIEDO

Etimología

MIEDO es una palabra que viene originalmente del latín, para ser más concreto de la palabra metus que se traduce como temor.

 

Definición

  1. La Real Academia Española nos ofrece en su diccionario dos definiciones del miedo, que son las siguientes:
  2. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario.Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a loque desea.

Descripción

El MIEDO es un sentimiento que tiene su origen en nuestro cerebro, en la parte llamada amígdala, e influye sobre nuestro comportamiento habitual. Por ello, el MIEDO forma parte de los estudios de la Psicología.

En situaciones normales, nuestro cerebro nos suele enviar señales de peligro para ponernos en alerta, surge el miedo o temor que, a su vez, activa en nuestro instinto el comportamiento de la supervivencia.

De ahí, este sentimiento del miedo es como una advertencia para ayudar a la persona, pero nunca debe de llegar a ser un estorbo.

 

Interpretación del miedo

En ocasiones, podemos creer que el miedo que sentimos no está fundado, no tiene razón de ser ninguna. Pero, cuando hay razones de sentir MIEDO, estas pueden ser fundadas, verdaderas, o imaginarias, fruto de nuestros pensamientos. No siempre está basado en algo real. ¿Por qué? Es simple; a veces nos imaginamos qué sucedería si haremos una cosa en concreto y cuál podría ser la reacción de los demás o la respuesta en general a nuestra actitud. Esa reacción imaginaria ya puede producirnos miedo.

El MIEDO aparece en varias circunstancias:

  1. Cuando se presenta un peligro.
  2. Cuando nos imaginamos alguna circunstancia o situación concreta.
  3. Cuando tememos algo de verdad.Cuando simplemente no entendemos algo o no sabemos qué hacer.
  4. La ignorancia también produce miedo, así como la falta de confianza.

Las causas de sentir el miedo pueden ser muchas. Igualmente, el grado en el que sentimos el MIEDO varía de persona en persona y de situación a situación.

Miedo enemigo

Consecuencias

Hay diferentes escalas de consecuencias, según la fuerza del sentimiento. Puede ser desde una sensación leve, un preaviso, pasando por varias etapas de diversa intensidad hasta convertirse en una verdadera angustia. Ahí es, cuando ya podemos hablar de un problema severo y, en muchas ocasiones, se precisa de ayuda por parte de un profesional para conseguir sobreponernos a al miedo.

El MIEDO funciona como un freno. A lo largo de nuestra vida, ¿cuántas veces no hemos deseado a hacer algo, pero, por miedo a posibles represalias imaginarias no hemos desistido de hacerlo? Por miedo a represalias, por miedo a que nos salga mal, por miedo a perder, por miedo a….

El miedo puede obtener tanta fuerza que puede paralizar nuestro cuerpo y hacer que enfermemos de verdad. Luego, debemos acudir a los profesionales, médicos, psicólogos, psiquiatras, al hospital, para ser estudiados y recibir algún tratamiento adecuado que nos ayude a sobreponernos al miedo. Si permitimos que el MIEDO se nos imponga a tal grado que, en vez de seguir viviendo nuestra vida como realmente deseamos, necesitemos de ayuda de otros para vencerlo, entonces podemos afirmar que el miedo es nuestro mayor enemigo. En lugar de llegar a ser una advertencia ante un peligro, puede convertirse en un freno, una enfermedad, un impedimento para nuestra vida. En todo momento, debemos seguir siendo el dueño de nuestros actos y no permitir jamás que el miedo nos haga perder el control de nuestra vida.

 

Solución

Cuando sentimos el MIEDO, debemos averiguar la causa que nos lleva a sentirlo mediante un análisis personal para averiguar si es justificado. Una vez sepamos por qué tenemos miedo, podemos buscarle una solución. Siempre hay que pensar de forma objetiva y permanecer en la realidad. Todo tiene solución y los hechos pueden ser corregidos. A veces podemos cambiar de rumbo en nuestra vida, o, simplemente, atrevernos a realizar nuestros sueños. Pero, si necesitamos ayuda, no esperemos en pedirla ni tengamos miedo de hablar con una persona de nuestra confianza. A veces le demos demasiada importancia al MIEDO.

Sentir miedo no tiene por qué ser malo. Puede ser un aviso de que ya es hora de cambiar algo en nuestra vida y atrevernos a hacer por fin lo que siempre hemos deseado tanto.

Miedo enemigo

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