La tendencia de los consumidores a abandonar sus suscripciones de televisión por cable convencional para abrazar definitivamente a la nueva "televisión por streaming" todavía es leve, pero firme. Se trata de un movimiento que varios gigantes en el mercado han registrado con claridad, y con el cual estarían dispuestos a trabajar de diferentes formas, más allá de las múltiples protestas por parte de los proveedores de cable. Microsoft parece llegar un poco tarde a este baile, pero su plan para ofrecer un servicio propio de televisión tanto en la Xbox 360 como en sistemas Windows, marcharía sobre ruedas.

 

Siendo honestos, cada vez tiene menos sentido: ¿Alguien puede acaso mirar doscientos canales? ¿Se pueden mirar cien? ¿Qué lógica puede haber detrás de la idea de pagar por canales que no vemos? Los consumidores se están percatando de esto con una frecuencia cada vez mayor. Los proveedores de cable lo saben desde hace tiempo, pero hasta el momento no tienen ni la menor idea de cómo contrarrestar esta tendencia, y lo mejor que se les ocurre es negar su existencia. Las caídas en las suscripciones de cable son atribuidas a problemas financieros en aquellas familias que de repente se han encontrado con una economía muy ajustada, pero lo cierto es que servicios como Netflix o Hulu están ganando cada vez más adeptos, algo que se está repitiendo a través de toda la televisión por Internet.

 

Netflix ya es compatible con la Xbox 360. Hulu pronto lo será. Es lógico que Microsoft desee entrar en el juego con su propio servicio.

Las pruebas están a la vista: Netflix, Hulu, Apple TV, Google TV, Boxee Box, y otros tantos servicios y dispositivos están haciendo cada vez más fácil para los usuarios acceder a esta "neo-televisión". Ahora, todo parece indicar que Microsoft estaría dispuesto a entrar en este mercado con su propio servicio de televisión por streaming, disponible en dispositivos que en un principio serían ordenadores basados en Windows, y consolas Xbox 360. El primer indicio surgió con el acuerdo entre Redmond y la ESPN, lo cual podría ser el preludio a un flujo de contenido crítico como es el de los deportes. Sin embargo, la idea principal sería que Microsoft operara como un "proveedor de cable virtual", el cual cobraría una cuota mensual por el acceso al contenido de las grandes cadenas. Otra posibilidad indica la contratación de canales individuales, algo que si bien cuenta con el apoyo de los consumidores e incluso de la FCC, ha causado la ira de los proveedores de cable, ya que ciertas empresas se ven obligadas a adquirir derechos de transmisión "por paquetes" de canales.

 

La situación es en verdad complicada. No son pocos los que miran con malos ojos a las virtudes del Apple TV, mientras que Google TV ha recibido una oleada de bloqueos por parte de las grandes cadenas. Microsoft tiene por lo menos un año de negociaciones por delante antes de que podamos ver materializado este servicio en consolas, ordenadores, y por qué no, dispositivos móviles. Por supuesto, todo se reduce a que las cifras suenen bien en los oídos de los generadores de contenido. La publicidad sigue siendo una fuente de ganancias crítica para la televisión convencional, y muchos proveedores temen perder eso con el paso a la televisión por Internet, pero la rueda ya está girando. Netflix y Hulu ofrecen servicios "premium" por una fracción de lo que hoy cuesta una suscripción de cable digital. Con la enorme cantidad de sistemas Windows y consolas Xbox 360 que lleva vendidas, Microsoft tendría un potencial de alcance, y de ganancias, muy importante.

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