Demonio

¿Abro los ojos? Todo está oscuro. No se ve ninguna luz. Nada que ilumine lo más mínimo para poder distinguir si tengo los pies separados o juntos. No puedo distinguir si estoy de pie o tumbado, solo sé que estoy descansando. ¿Acaso estoy dormido?

No sabía dónde estaba. Me encontraba en un mar de incertidumbre. De repente, algo choca en mi espalda, no puedo girarme, no puedo mover la cabeza y mirar para mis pies...qué digo, no puedo moverme.

¿Abro los ojos?- No puedo, niego con la cabeza para responderme. Me mira. No sé quién es, o mejor dicho, no sé qué es. Lo noto sonreír. ¿De qué se ríe?
Esto va a peor, ni siquiera sé dónde me encuentro aún y ya noto algo que no para de mirarme y sonreír por ello.

Lo noto caminar hacia donde estoy yo. Quiero girar la cabeza y descubrir qué se acerca aunque en realidad tengo miedo. Puedo sentirlo cerca, muy cerca. Me suspira en el oído sin saber qué dice, sin saber cuál es el tono de su voz...

Me ha tocado. Me acaba de tocar la cabeza y un escalofrío acaba de recorrerme la espalda. Es una sensación de calor lo que siento, pero se me pone la piel como si estuviera soplando viento del norte.

¿Qué fue aquello que chocó contra mi espalda? He olvidado por un momento que algo me dio, pero he podido bajar la cabeza y mirarme los pies, aunque, no los veo aún. Intenta hablarme, pero no puede. No se lo permito. Solamente quiero que me señale la salida y me deje salir de aquí, no puedo aguantarlo más.

Me agarra de ambos brazos, se propone girarme el cuerpo para mirarme a los ojos. Me está girando. Noto como me clava sus uñas. Están afiladas. Noto un líquido caer por mi codo ¿Es sangre? Ha terminado de girarme y me está intentando levantar la cabeza para que lo mire. Lo consigue.

Y los abrí. Me duelen los brazos. No había nada. Solo estaba yo mirando el techo, sudando, con los ojos con ganas de brindar y derramar sus lágrimas. Mi habitación vacía con un rastro que grita que alguien ha entrado. Pero...la cama está empapada, creo que no he sudado tanto. No está empapada, está manchada, pues, era sangre lo que noté cayendo por mis codos. Miro al frente y...me está mirando.

 

Vengo a compartirles, en forma de Libros y literatura, las experiencias esotéricas que he tenido en distintos sitios de España. Empiezo con este microrelato sacado de una experiencia propia de hace unos años.

Voy a ir compartiendo en forma de Novelas de horror y terror mis vivencias esotéricas. Espero que os gusten, gracias por leerme y por vuestras opiniones y reseñas. 

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