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MICROCHIPS IMPLANTADOS EN LAS PERSONAS

CONTROL ABSOLUTO DE LAS PERSONAS

El desarrollo y los avances tecnológicos hoy en día son innegables. Uno de sus resultados son los microchips que se pueden implantar en los humanos. Chips del tamaño de un grano de arroz que se colocan debajo de la piel, normalmente en la zona de la mano. ¿Cuáles son sus funciones? Sus funciones pueden ser bien diversas. Pueden programarse para el control sanitario, incluyendo los datos personales y el historial médico de cada persona. En el ámbito legal, se puede aplicar a personas con antecedentes, orden de alejamiento…. Existen también otros que incluyen simplemente los datos personales de las personas, así como métodos de pago.

Sea cual sea la función específica del CHIP introducido en una persona, todos los casos se basan en un denominador común: el control sobre la humanidad. Estos chips suelen venir con la información ya programada, aunque se puede ampliar desde una aplicación externa desde un ordenador o un teléfono móvil. Para muchos, este chip ofrece una serie de ventajas. Pero, también abre una serie de cuestiones importantes que pueden ser bastante preocupantes. Veamos cuales son.

VENTAJAS:

 

  • Si una persona se perdiera, será más fácil de localizarla.
  • Si se produce un accidente tras el cual una persona pierde la memoria, el chip ayudaría a identificarla.
  • No solo en el caso de la amnesia, sino también para pacientes de Alzheimer y otras enfermedades mentales degenerativas, puede ayudar al paciente a ser identificado y los familiares se sentirán más seguros.
  • Ya no hará falta llevar encima la cartera, ni la documentación personal o dinero. De este modo, podemos evitar los robos y la preocupación de tener que cancelar las tarjetas bancarias y solicitar nuevo DNI, pasaporte, carné de conducir…

 

DESVENTAJAS:

 

  • Tener un cuerpo extraño implantado en nuestro organismo. En algunas personas puede producir efectos secundarios como el rechazo al chip, alergia, infección o problemas psíquicos.
  • Estar sometido a un control exhaustivo por parte de una persona o un grupo minoritario.
  • Pérdida de privacidad e identidad personal, así como la pérdida parcial de nuestra intimidad.
  • Pérdida de control y la inseguridad si la información del chip es cambiada por otra persona en algún momento sin saberlo o darnos cuenta. La posibilidad de ser manipulado.

 

En Estados Unidos ya existe una ley sanitaria que regula la implantación del chip en las personas con el historial médico que facilita el acceso a toda la información importante. No obstante, este tema provoca una serie de preguntas que deben ser analizadas y contestadas.

 

  1. ¿Realmente se puede obligar a las personas que se implanten un chip?
  2. ¿Quién puede decidir a quién se controla y qué información se deba incluir?
  3. ¿Nos convierte el chip en un robot con sentimientos?
  4. ¿Se nos está reduciendo la libertad y el libre albedrío?

 

Hay que analizar los aspectos éticos teniendo en cuenta la consciencia de cada persona.

Se deberán crear unas leyes en defensa de los usuarios o portadores de los microchips en defensa del mal uso de la información. Siempre habrá personas vivas quienes querrán aprovecharse y abusar de la información, manipular a la gente, obtener el control absoluto….

En cuanto al tema ético, no será fácil encontrar una solución global a la pregunta: ¿entregaremos voluntariamente nuestra intimidad y libertad a cambio de la seguridad que nos ofrecen dichos chips? Habrá quien sí, habrá quien no.

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