En épocas especiales como navidad, año nuevo, cumpleaños, aniversarios, graduaciones y, muchos más, evocamos muchos sentimientos, recuerdos y aumenta nuestro deseo por compartir.  Tenemos la excusa perfecta para “ser felices”.  Pero, ¿ésto es realmente lo que sentimos?, o será que sin percatarnos, tenemos una máscara que mostramos, y lo que es peor, lo creemos, pero en nuestro interior cuando la fiesta acaba también la felicidad termina.

Muchos asocian la felicidad a la tenencia de cosas o a lograr una meta en su vida.  Otros creen que  la felicidad es producto de la riqueza, que el tener dinero da felicidad.  También se dice que la felicidad son pequeños momentos agradables, un conjunto de satisfacciones momentáneas.

El dinero nos permite comprar cosas y creemos que esta capacidad nos hace felices. El dinero nos da la libertad de hacer lo que deseamos pero no nos garantiza la verdadera felicidad.

La felicidad no es exclusiva de ricos o pobres.   Sea cual sea su situación financiera, lo que debe aprender es a administrar lo que tiene para no vivir mortificado por el dinero o la falta de este.  Recuerde que el dinero no es bueno ni malo en sí mismo;  ya otra cosa es la forma de usarlo.

Si el dinero nos diera automáticamente la felicidad entonces solo el 5% de la población sería feliz y Dios no creó esta iniquidad.   Si usted no hace algunas cosas por falta de dinero, y esto lo hace infeliz, es porque tiene una mala concepción del dinero, pero esto es materia de otra reflexión.

Lo importante es si usted hace lo que desea hacer, no lo que le toca hacer. Lo importante es si usted es feliz, si cultiva su Ser.

Mire a su alrededor y verá que tiene muchas “cosas” por las cuales ser feliz.  Pero, ¿por qué no puede serlo? ¿por qué solo tiene “momentos” felices?

Usted no necesita nada para ser feliz. No necesita una linda familia, un grandioso trabajo, alegres amigos, dinero en abundancia, un cuerpo escultural, un fabuloso carro  …

Dios nos dió la libertad para decidir y libertad para ser.  La verdadera felicidad es una Actitud.   Es estar dispuesto a Ser Feliz.  Si usted lo desea, lo puede lograr.  Es una decisión que sale del corazón, es una forma de ver el mundo y vivir su vida.  Es una actitud constante.

Si usted es feliz y se ama a sí mismo, su mundo cambiará y verá que los demás también lo aman y usted tendrá más amor para dar.

Cada uno es libre de elegir, de pensar, de hacer, de decir y de tener; por lo tanto es libre de crear su propio mundo.  Tiene ese derecho y poder.  Así de perfectos nos creó Dios, pero desperdiciamos e ignoramos estas virtudes.

Cada uno debería ser feliz. Este es un asunto personal, una decisión para tomar. Nadie puede hacerlo por usted. Nadie, excepto usted mismo.

El objetivo principal de la vida debería ser feliz. No darle más importancia al Tener o al Hacer.

Dígase en voz alta y repítalo con frecuencia: Desde ahora yo decido ser feliz. YO SOY FELIZ. Asumiré la vida desde una actitud positiva, siempre viendo el lado bueno por adversas que parezcan las circunstancias.

Recuerde que los pensamientos hacen al hombre; es decir, usted es producto de lo que piensa. Usted crea su vida con sus pensamientos.   Entonces … cambie su actitud y sea feliz, respire e irradie felicidad.  De lo contrario, lo que llegue a su vida por bueno que sea, nunca será suficiente ni le hará feliz, solo le dará gustos momentáneos o sólo se la pasará quejándose de lo que no es o no tiene.

Renueve sus creencias, dé un cambio desde lo más profundo de su ser.  Conozca qué desea ser, descubra sus potencialidades y recuerde que es un ser único y valioso que merece ser feliz.  Decida ahora ser feliz.

"La mayoría de la gente es tan feliz, como sus mentes les deja ser."

Abraham Lincoln

 

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