Mezclar la velocidad con el tocino

La expresión mezclar la velocidad con el tocino se utiliza cuando las personas no tienen las ideas claras

En la actualidad se vive en un permanente estado de confusión, se ha convertido en algo tan habitual vivir rodeado de gente que no tiene las ideas claras, que la expresión ya no se utiliza tanto, eso no quiere decir que la misma ya no exista.

Cada vez existe mayor confusión

No solo se ciñe a un campo, sino que abarca a todos y cada vez lo hace con mayor insistencia.

Aunque siempre destaca más en algunos ámbitos que en otros, y lo hace con mayor insistencia, un claro ejemplo de esa confusión lo representa el empecinamiento que tienen algunas mujeres de feminizar el lenguaje, y lo hacen porque supuestamente luchan por la igualdad, cada vez más personas se preguntan si realmente algunas tienen claro el significado del concepto, porque parece que no es así.

Creen que están en lo cierto y no es así, lo ponen en evidencia, cada vez que una de esas mujeres tiene una salida de tono, a las que ya están más que acostumbrados los demás.

Hace unos días, se produjo una nueva salida de tono, la portavoz de Podemos, Irene Montero se presentó a ella misma como portavoza, en su perfil de twwitter se presenta a todos como portavoz. Por utilizar ese término no es más feminista, aunque haya personas que sí lo creen.

El lenguaje no entiende de ideologías, y su retorcimiento solo provoca el efecto contrario al que buscan.

Cuando se les advierte de su error, creen que se les está agrediendo. El término en cuestión no se puede feminizar, porque de por sí la palabra voz, es femenina.

Mezclar la velocidad con el tocino

No ha sido la primera salida de tono que ha recibido numerosas respuestas, cuando una ministra habló de miembros y miembras, o una diputada de jóvenes y jóvenas, las respuestas a las expresiones no tardaron en llegar.

Una cosa es luchar por la igualdad y otra retorcer el lenguaje. Y tampoco es normal que alguien se sienta agredido cuando se le está diciendo que se equivoca. Si tanto empeño tiene en feminizar el lenguaje, debería comenzar por hacerlo con su apellido que es masculino y su equivalente femenino es Montera. Y lo peor es que estas salidas de tono siempre se producen desde el mismo sector social, ¿vendrán con ese defecto de fábrica?. Se supone que no, aunque muchas personas comienzan a pensar que es así.

 

 

 


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