merlin

Cuando Zuri me dejo, estaba muy triste. Sentia nostalgia de no sentir sus patitas viniendo a buscarme a la puerta cuando llegaba a casa; y entonces entro en mi vida MERLIN.

Un día de invierno decidí ir a adoptar una mascota, lo único que no quería era un conejo, nunca podría sustituir a Zuri. Entonces pensé en un gato.

Siempre me han gustado los gatos, por su misterio y su independencia, y por lo cariñosos pero no pegajosos que son estos animales. 

Cuando llegue a adoptar a mi mascota, solo quedaba un gatito de una camada, que no habían adoptado por era negro, muy negro. No paraba quieto en su jaula y me enamore del minino nada mas verlo. En cuanto lo tuve en mis brazos vi su cara de brujo y le puse de nombre Merlin, y con la bolita de pelo negro marche a casa.

Que conste que intente educarlo bien, la primera noche le puse una camita en mi habitación, pero el pobre lloraba y acabo durmiendo junto a mi, hasta ahora. Merlin es un gran compañero, cariñoso e inquieto, que sale a recibirme a la puerta en cuanto me oye, que cuando estoy triste o enferma se acurruca junto a mi para darme su calor y su cariño, y quitarme las gafas cuando estoy leyendo para que le haga caso.

Merlin es un gato paracaidista, con 7 meses se tiro del balcón de casa, casi 5 pisos y sobrevivió: tres patas fracturadas, mandíbula rota y hocico roto. Pasamos unos meses malísimos, pero ya esta bien, y como si no hubiera pasado nada.

Y aunque parezca ñoño o tonto quiero a mi Merlin, soy capaz de defenderlo contra quien pretenda hacerle daño, a quien pretenda su mal.

En esta foto lo tenéis precioso en el ordenador, ya que todo el mundo sabe que hay un ratón, y puede que llegue a cazarlo.

 

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