Maga soy solamente una persona. Yo,  Pedrocristal  soy apenas un  hombre.  Con cualidades y  defectos, con errores  y miedos, con esperanzas y sueños, unos expectantes y otros muertos y aunque me siento vivo y lleno de amor por  y para  Ti.  Mi vida se apaga, mucho más rápido que la tuya y que la de nuestros hijos, apenas unos niños.

 

Cuando te conocí tenía una vida, una familia, un trabajo, una actividad de estudiante, una tarea académica y muchas ideas claras acerca de la responsabilidad, el sentido de ser padre de familia y de  mi deber como maestro, y mi papel en la sociedad. Pero al conocerte me enamoré y al permitirme ese sentimiento me volví hacia mi pasado y vi que nada de lo vivido había realmente sido vida y no pude hacer nada diferente que aferrarme a tu imagen de adolescente.

 

Es por eso que tú atravesaste mi puente y lo derrumbaste con sólo cruzarlo. Llegue a tus playas y quemé mis barcos para quedarme. Y sigo aquí. No quiero irme, tampoco tengo a donde  ir y las veces que he intentado marcharme no he estado más lejos que unas cuadras y no he tardado más que unos minutos en volver.

 

Por tu amor muchas veces atravesé la ciudad de extremo a extremo y deambulé en las noches, dormí y amanecí en la calle, superé el miedo, el hambre, el frio, el remordimiento y el rencor que puso sobre mí una sentencia y una amenaza. Más allá de la oscuridad y mi propio miedo al rechazo enfrenté mis demonios y por tu amor hice todo lo que tuve que hacer para estar contigo.

 

Muchas veces cambié mis cosas o las vendí para poder hacerte un regalo y mentí, como a veces lo hago,  para parecer un buen prospecto, una esperanza y no mostrarte que mis redes desde hace mucho tiempo andan rotas y los peces no se amañan junto a brazos cansados que no saben lanzar y pescar, brazos que apenas saben abrazar el viento y no tienen tampoco la fuerza de la juventud ni la experiencia del trabajo duro.

 

No tengo voz, ni palabras, no sé como pedir un  perdón duradero cuando el daño lo hicieron otras personas que van  impunes sembrando todavía su cizaña. Además nadie puede volver atrás para superar  lo que es insuperable. Vivo tu veredicto. Y  es cierto,  si tu amor estuvo ahí no me di cuenta porque sólo podía no ahogarme con el mío. Al irse tu amor por mí,  con él se ha ido mi vida, mi risa, mi lozanía, el brillo de mis ojos.

 

Hoy tú único amor de verdad son tus hijos y ahora sólo me queda vivir mi soledad, gracias de todos modos por sufrir tanto por ellos  y sacrificar tu vida de esta forma. Ojalá Germán Eduardo y María José algún día entiendan que pasó y cómo esa niña bonita, esa mujer bonita,  que es y será  su mamá en su recuerdo,  vivió en los límites de la alegría y la amargura. Entre la paz y la guerra.

 

Quiero hacerte un homenaje y es que eres la mejor mujer, la más bella y además la mujer esencial y  buena de mi vida, la primera y la ultima. Nunca realmente antes de ti había conocido el amor y todo, absolutamente todo, me lo has dado tú. Si en algo te sirve saberlo yo he sido en medio de las tristezas y las alegrías, de los errores y los fracasos, muy feliz. Gracias a ti y aunque amo a todos mis hijos y vivo para ellos también, la única persona  que realmente me importa, me da o me quita las ganas de vivir,  eres tú.  Te amo.

Bogotá 22 de septiembre de 2009.Son las 12:00 a.m.,  en punto. Tuyo hasta el final.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: