Existen momentos en la vida en que por distintas circunstancias nos encontramos llenos de cargas emocionales y culpas. Nuestra mente se centra primeramente en el daño que realizamos a otros, y si bien el tiempo y la paciencia nos ayudan a superar esos remordimientos, haciendo los resarcimientos necesarios, nos damos cuenta que  aún existe un enemigo escondido que vive con nosotros: nuestro propio desprecio.   Una vez identificado el enemigo debemos neutralizarlo con dosis cada vez mayores de Autoestima.  

La Autoestima es el conjunto de creencias que tenemos acerca de nosotros mismos, aquellas cualidades, capacidades, modos de sentir o de pensar que nos atribuimos y que pasan a conformar nuestra imagen personal. 

Así, ella es el valor que nos damos a nosotros mismos según nuestras vivencias y la respuesta dada a ellas a lo largo de la vida. Es por ella que  podemos sentirnos inteligentes o tontos, capaces o incapaces, si nos gustamos o no. 

Esta autovaloración es vital para poder llevar una vida satisfactoria y feliz, para desarrollar al máximo nuestras capacidades laborales, familiares, amorosas y personales.  

La baja autoestima entonces más que un hecho es una forma érronea de pensar, no es un  reflejo de la realidad sino la manifestación de lo que equivocadamente creo que soy, es un mal razonamiento que parte de premisas condicionadas ya sea por el maltrato de familiares, pareja, allegados, vecinos; o por los ideales imposibles del consumismo y la publicidad como: éxito, delgadez, belleza, status, etc. lo que hace que nos comparemos con modelos de vida perfectos y nos castiguemos si no nos acercamos a ellos.   

La persona con baja autoestima mantiene un diálogo interno negativo de la siguiente forma:                                           

• La generalización: se da cuando a partir de un hecho aislado se crea una regla universal, general, para cualquier situación y momento: He fracasado una vez (en algo concreto) entonces: Siempre fracasaré!

• La descalificación: Se utilizan términos humillantes y despectivos para describirse a uno mismo, en vez de hacerlo en base al error cometido o el hecho acontecido específicamente: Que torpe (soy)!, soy un estúpido!, etc.

• Pensamiento polarizado: Se llevan las cosas a sus extremos, es todo o nada, es blanco o negro, estás conmigo o contra mí, lo hago bien o mal. No se aceptan ni se saben dar valoraciones relativas.                

• Autoacusación: Uno se encuentra culpable de todo. Yo tengo la culpa! Tendría que haberme dado cuenta!

• Personalización: Suponemos que todo tiene que ver con nosotros y nos comparamos negativamente con todos los demás:- No me preguntó a mi porque soy tonto!; - dijo tal cosa, seguro que lo dijo por mi!

• Suposiciones infundadas: creemos que no le interesamos a nadie, que no les gustamos a los demás, creemos que piensan mal de nosotros. Hacemos estas suposiciones sin fundamento y sin comprobación.

• Fantasías sobre el control: Sientes que tienes una responsabilidad total con todo y con todos, o bien sientes que no tienes control sobre nada, y que eres una víctima.

• Razonamiento emocional: Le damos exagerada importancia a nuestras emociones: - Si lo siento así debe ser verdad. Nos sentimos solos, sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin razonar la situación mentalmente.

FORMAS DE MEJORAR LA AUTOESTIMA  

 La autoestima,  al ser algo que nosotros mismos  formamos, puede ser igualmente cambiada y mejorada.

Algunas cosas que podemos hacer para mejorar nuestra autoestima:                                             

1.- Cambiar nuestro discurso interno sustituyendo los pensamientos negativos por otros con carga positiva:

No hago nada bien!--------------  Puedo hacer las cosas bien si me lo propongo!

No tengo nada bueno para decir! --------------- Mi punto de vista es importante!

Soy un fracaso! ------------------ Voy a tener éxito!

2.- No generalizar: si tuvimos errores en algún campo de la vida y por determinadas circunstancias no hacerlos extensivos a todos los órdenes o a todas las circunstancias.

3.- Focalizar lo positivo: destacar siempre las virtudes, actitudes y/o habilidades que poseemos.

4.- Buscar logros: tener presente los logros o éxitos que tuvimos en el pasado e intentar tener nuevos éxitos en el futuro sin obsesionarnos con la perfección.

5.- No compararse con otros: Todas las personas somos diferentes y ninguna persona es perfecta; todos tenemos cualidades positivas y negativas. Aunque nos veamos “peores” que otros en algunas cuestiones, seguramente seremos “mejores” en otras áreas.

6.- No buscar aprobación: confiar en nuestros reales sentimientos, creencias y capacidades y expresándolos honestamente aunque otros opinen diferente.

7.- Aceptarnos tal cual somos: sabiendo que siempre se puede mejorar pero que no obstante ello somos valiosos e importantes.

8.- Superarse: Si existen áreas de nuestra vida o de nuestra personalidad que consideramos erróneas o que no nos satisfacen y ello nos genera malestar, hagamos esfuerzos por mejorarlas estableciendo metas posibles y realizándolas paso a paso.    

Y no olvides que:        

"Debido a que no eres igual que otro ser humano; tú, eres incomparable".-                       

                                                        Brenda Ueland

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