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Para reducir la tasa de mortalidad y devolver la pureza a las alpacas, varios embriones de estos camélidos fueron implantados en llamas, que son más grandes y más robustas, en un proyecto pionero del Instituto Nacional de Innovación Agraria.

Tras varios años de laborioso trabajo, los científicos comprobaron que las crías que recientemente fueron puestas en libertad, habían desarrollado un mejor pelaje, y que habían nacido con mayor capacidad para soportar el cambio climático.

Las alpacas son el principal sustento económico de las familias de los altos Andes peruanos. El pelaje de estos animales  es muy codiciado tanto en los mercados nacionales como internacionales y gracias a esta técnica los alpaqueros obtendrán una fibra más fina y podrán así adaptarse a las demandas de la industria textil, cada vez más exigente con la longitud  y calidad de la lana.

El jefe del Instituto Nacional de Innovación Agraria, César Paredes, ha comentado: "La idea es ver reflejado en la zona alto andina todo este trabajo, compartir esta información y ponerla en conocimiento de otros países de la región, como Chile, Argentina y Bolívia.

Los buenos resultados han animado a los científicos  a perfeccionar su metodología, que podría usarse para aumentar la población de especies más amenazadas de otros camélidos, como las vicuñas y guanacos.

 

La lana de las alpacas es muy apreciada en el mundo entero, por su delicado tacto y suavidad. Las prendas con este material suelen resultar muy caras, por el proceso lento de la producción de la misma.  Mientras los peruanos reciben cantidades ridículas por la lana, cuando la prenda llega al consumidor, su precio se dispara.

 

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