Niña gimnasta

Los médicos recetan ejercicio físico a sus pacientes. Y es que, en los últimos tiempos, en el mundo de la medicina, se alzan voces contrarias al exceso de medicación, principalmente entre las personas de edad. Piensan que es mejor inculcar hábitos saludables que permitan prevenir algunas dolencias relacionadas con la edad. El ejercicio físico refuerza el organismo y previene y mejora muchas enfermedades, según se desprende de los últimos estudios realizados sobre los beneficios que nos aporta la práctica regular de una actividad física. Por ello, los médicos lo recetan cada día más.

No obstante, la mayoría de las personas todavía no son conscientes de los beneficios que aporta el ejercicio físico a cualquier edad, y consideran, en general, el ejercicio físico como una actividad propia de los más jóvenes, que practican para mantenerse en forma o para adelgazar.

Actualmente, desde los centros de salud de atención primaria se llevan a cabo campañas para conseguir que la población adquiera hábitos de vida saludables, que, a la larga, se traducirán en un ahorro para la sanidad pública, entre ellos, el ejercicio físico.

Entre estos hábitos saludables que previenen enfermedades y mejoran la calidad de vida, se encuentra la práctica regular de ejercicio físico. Cualquier persona, sin límite de edad, puede empezar a incluir la práctica de una actividad física regular en su rutina diaria. La clave está en empezar muy despacio, y subir progresivamente el ritmo.

El doctor Valentín Fuster, eminente cardiólogo e investigador, en su libro "La ciencia de la salud", explica que "cuando un paciente que lleva años sin practicar ejercicio físico me pide consejo porque no sabe qué deporte hacer, como norma le sugiero que empiece por caminar".

Y es que realizar pequeñas caminatas diarias, durante un mínimo de 30 minutos, a un ritmo lo suficientemente rápido para estimular el sistema cardiorrespiratorio, es decir, sin pausas, pero sin perder el aliento, es beneficioso para el corazón, los huesos, los músculos, el sistema inmunológico y el cerebro. Pero, además, aporta energía y vitalidad, ayudando a prevenir la ansiedad y la depresión.

Además de todos los beneficios que la práctica de ejercicio físico aporta a nuestra salud física y mental, nuestro aspecto tambíen mejorará notablemente con la práctica regular de una actividad. Porque el ejercicio físico previene y controla la obesidad, ayuda a mantener un aspecto más joven, aporta flexibilidad y energía y mejora el estado de ánimo.

Es conveniente consultar con nuestro médico sobre la frecuencia e intensidad del ejercicio, y sobre el que resulta más conveniente según nuestro estado de salud, edad y características individuales.

Debemos abandonar, pues, el sedentarismo al que estamos acostumbrados para poder disfrutar de una mayor calidad de vida. Incluir hábitos saludables requiere esfuerzo, y, principalmente, motivación. Pero disfrutar de una buena salud con el paso de los años, es una recompensa muy valiosa, y una motivación suficiente para empezar a realizar pequeños cambios, que entrarán a formar parte de nuestra rutina diaria sin esfuerzo cuando empecemos a disfrutar de los beneficios que nos aportarán. Muchas personas afirman que, al poco tiempo de empezar a caminar regularmente, no han podido prescindir ni un solo día de esta actividad, por lo que han aumentando el ritmo y el tiempo diario hasta llegar a recorrer grandes distancias, algo que les parecía difícil de alcanzar.

Los estudios sobre los beneficios del ejercicio físico siguen arrojando nuevos datos cada día, y algunos se orientan hacia su posible influencia en la prevención de enfermedades como el Alzheimer y la demencia senil. Mientras tanto, nos sobran ya motivos para empezar a iniciarnos en alguna actividad física, como caminar. Nunca es tarde para empezar.

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