¿Tener un ordenador es garantía de éxito? ¿No tener un ordenador nos aboca al fracaso?

Todo es matizable. Cuando el acceso a ordenadores públicos en el sistema de enseñanza y en los equipamientos municipales es fácil y posible, nuestras necesidades formativas pueden estar ampliamente cubiertas. De hecho, hace tiempo que las bibliotecas públicas son universales en nuestro país y vemos claramente que su aprovechamiento depende de multitud de otros factores.

Pero podemos contestar la primera pregunta: No, tener un ordenador no es garantía de éxito escolar. La utilización efectiva de este recurso depende de condiciones psicológicas (voluntad, valores, intereses...), sociales (publicidad, modas, ocio...), conocimientos anteriores (velocidad y comprensión lectora, comprensión de otras lenguas...) y la velocidad de interacción con los periféricos de entrada de nuestro ordenador.

Aquí incidiremos en este último punto. Nuestra velocidad de digitación, nuestra velocidad mecanográfica, influye en gran manera en el uso que hagamos de los amplios recursos disponibles.

La antigua máquina de escribir no era un medio de ocio, sino un instrumento de trabajo, y su utilización venía acompañada de una formación mecanográfica que no era cuestionada.

Actualmente, la situación es completamente diferente. Nuestros hijos utilizan el ordenador antes de saber leer y relacionan su uso con el ocio y la diversión. A veces, se les estimula a que hagan uso del teclado sin recibir ninguna formación mecanográfica. Esta formación mecanográfica puede ser efectiva a partir de los diez años... pero ya es demasiado tarde: comenzar mecanografía después de un uso intensivo del teclado implica pedir a nuestros alumnos una fuerza de voluntad y una renuncia a la velocidad ya adquirida que muchos adultos no poseen.

Expliquemos brevemente en qué consiste la práctica mecanográfica para que quede clara nuestra anterior afirmación.

Para escribir muy rápidamente no basta con escribir con nuestros diez dedos. Es preciso asociar a cada letra y tecla un dedo concreto utilizando la memoria muscular o cinestésica: cuando pensemos en una f, no "recordaremos" donde está la f ni con qué dedo se teclea, sino que el dedo índice de la mano izquierda se habrá movido antes de que nosotros hayamos podido tener ningún pensamiento consciente.

¿Cómo se consigue esto? Con la repetición consciente y sin utilizar nunca nuestra vista para buscar las teclas. Hemos de repetir muchas veces pensando, para que sea posible llegar a hacerlo sin pensar. Debemos escribir lentamente y de manera consciente para poder alcanzar velocidades de 400 pulsaciones por minuto en el futuro.

Esto va en contra de muchos reflejos adquiridos por un niño que utiliza asiduamente el ordenador sin técnica mecanográfica. Además, muchos de estos niños tienen una intensa "vida social" por Internet y no están dispuestos a sacrificar la velocidad adquirida para comenzar a escribir de una manera que se les hace complicada y lenta.

Así, que podría ser que un "exceso" de ordenador fuera en perjuicio nuestro. Y que no ser conscientes de la importancia de la mecanografía puede hacer que trabajos que se pueden realizar en treinta minutos necesiten... ¡más de dos horas de trabajo!

¿No es ésta una importante "brecha digital"?

Niños que pueden tomar apuntes a buena velocidad con su propio ordenador y que no necesitan escribir con faltas de ortografía para escribir con agilidad... éste es nuestro sueño, y no se soluciona con una máquina, sino con nuestra voluntad, inteligencia y esfuerzo.

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