Cuatro preguntas clave que desvelan secretos sobre el funcionamiento interno de los programas del corazón

Los programas del “corazón” se hallan entre los más vistos de la televisión. Actualmente, “Sálvame de Luxe”, de Tele 5, llega a picos de audiencia de un 24% de share, mientras que Donde Estás Corazón, de Antena 3, cuenta también con audiencias importantes. Y no son los únicos, simplemente los más populares. Atraen publicidad en prime time y generan ingresos considerables. La competencia entre las cadenas por hacerse con en este segmento de mercado es feroz.

---¿Cómo se consigue que los invitados que aireen sus trapos sucios en público?

Con contadas excepciones, pagándoles. Gran parte de los personajes tienen agentes que les representan, y que negocian un contrato en el que incluso se especifica los temas que el invitado está obligado a abordar sin intentar salirse por la tangente. El interés del tema, el punto de “revelaciones” personales hasta el que el invitado esté dispuesto a llegar, la exclusividad de sus declaraciones y, digamos, el magnetismo medático del personaje en cuestión, determinan el monto del cachet. Éste no baja prácticamente nunca de los 3.000 euros y puede llegar a los 30.000. En casos muy notorios, esta cifra puede incrementarse casi sin límite: determinados personajes que están en la mente de todos han tenido ofertas de 100 o 200 mil euros. Uno de los invitados "estrella" cobró 350.00 euros por su primera entrevista tras salir de la cárcel, aunque esta cantidad le fue embargada para hacer frente a las responsabilidades civiles e indemnizaciones derivadas de sus delitos.

Otra forma de retribución consiste en contratar al personaje y convertirlo en tertuliano fijo del programa. Se dice que Belén Esteban cobra más de 200.000 euros al año en Tele Cinco sólo por este concepto.

---¿Cómo consiguen que hagan declaraciones escandalosas e “interesantes”?

En primer lugar, gracias al contrato que, como ya hemos señalado, especifica los temas que el invitado no puede eludir con respuestas del tipo “Prefiero no habar de esto”, “No haré comentarios sobre este tema”.

Pero esto no quita que los periodistas no intenten conseguir más de lo que en su momento fue negociado en el contrato. Con este objetivo (junto con el de preparar la entrevista real), un redactor del programa le hace una pre-entrevista, también grabada pero generalmente con compromiso contractual de no-emisón, al invitado. Las reacciones del invitado a esta pre-entrevista dan pistas a los periodistas sobre los puntos concretos que más afectan al personaje y por los que llegado el momento de la entrevista en directo pueden “atacar” para romper sus reticiencias creando presión psicológica y emocional y haciéncole abordar temas que no se habia comprometido a abordar. Además, estas pre-declaraciones son útiles en el caso de que el invitado niegue en directo puntos que habnía aceptado en la entrevista. Aunque se procura no mencionarlas en directo, en ocasiones, cuando se considera que n hay más remedio, se hace.

Durante el programa, los periodistas (muchos de ellos no lo son, en realidad) y con este mismo fin, recurre a varios trucos, la mayoría de ellos muy viejos, pero siempre efectivos:

--El policía bueno y el policía malo: Como en los interrogatorios policiales algunos de los periodistas se muestran hostiles y agresivos con el invitado. mientras que otros les defienden a capa o espada, o se muestran más blandos. Esto está dirigido a conseguir que el invitado imagine una complicidad con “los buenos” y acabe mostrándose más abierto con ellos. Dependiendo del temperamento del invitado, en ocasiones son los ataques de los “malos” los que consiguen que el invitado, sintiéndose provocado, acabe perdiendo el control sobre lo que dice.

Durante el programa, los entrevistadores de ambos bandos no dudan en “enfrentarse” entre sí, aunque, en realidad, apagadas las luces del plató, las relaciones entre ellos seguirán siendo igual de buenas como antes de empezar el programa.

--Exhibición, por sorpresa, de documentos gráficos o de otra índole que el invitado no sabía que esta bn en poder de los periodistas.

--Recurso a llamadas “externas” de personas relacionadas con el invitado que “se sienten aludidas”. Incluso, algunas veces, aparición y presencia por sorpresa de antagonistas de los invitados, a los que de pronto se ven enfrentados en público.

 

---¿Cuánto de verdad hay en lo que se dice y en las declaraciones de los entrevistados?

Lo anteriormente expuesto, aun no siendo muy elegante, si podría ser útil a cambio de extraerle “la verdad”, por inane que sea, al entrevistado. No obstante, aquí topamos con un pero. Que consiste en que la inmensa mayoría de estos personajes conocen perfectamente las técnicas que se les van a aplicar, y han sido advertidas sobre ellas por sus agentes. Esto no quita que algunos, en el vértigo del directo y debido a la tensión emocional que se crea en el plató, acaben hablando más de la cuenta, o atacando a otras personas más de la cuenta.

Y, por otro lado, el entrevistado cobra un dinero fácil, y cobrar dinero fácil pronto se convierte en una aficón y en un vicio. En la medida que su aparición en el programa cree impacto y provoque reacciones posteriores, y también en la medida que se guarde parte de la información para más adelante, aumentan sus posibilidades de ser invitado de nuevo y, por lo tanto, para seguir cobrando. Todo esto condiciona todas sus “confesiones” y también es la base de montajes posteriores, para añadir más leña al fuego.

---¿Qué hay que decir sobre la moralidad de estos programas?

Tal vez un ejemplo valga más que cualquier explicación:

En un programa de DEC, emitido en Abril del 2008, un Andrés Pajares del que ya se sabía perfectamente que no estaba en sus cabales, fue objeto de una entrevista quilométrica, que Cantizano, María Patiño, Chelo García Cortés, Fariñas y compañía iban alargando más y más a medida que, convenientemente azuzado por las preguntas y provocaciones de los periodistas, el comportamiento de Pajares se hacía más excéntrico, y sus declaraciones más escandalosas y dañinas, especialmente para sí mismo. No contentos con esto, y en vista del éxito de audiencia de aquel espectáculo que se refocilaba en la destrucción pública de una reputación, a la semana siguiente emitieron las imágenes que mostraban lo que hacía y decía Pajares en los intervalos publicitarios, cuando él, lógicamente, creía que no estaba ante millones de espectadores.

Recordemos: una entrevista larguísima, quilométrica.

A la siguiente semana entrevistaron a Andrés Burguera, hijo de Pajares, sobre el estado de este último y las relaciones entre ambos. Apenas había comenzado la entrevista cuando, respondiendo a una invectiva de una de las colaboradoras del programa relacionada con las supuestas preferencias sexuales de Burguera, este contraatacó mencionado un par de detalles en la misma dirección sobre la vida privada de la colaboradora en cuestión. Casi inmediatamentem después de las airadas protestas de la acusada, José María Cantizano cortó la entrevista por la brava y despidió al personaje.

Es fácil deducir por qué la entrevista a Pajares fue una de las más largas del programa y la entrevista a Burguera una de las más cortas, ¿no?

 

 

 

 

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