Los llamados realitys televisivos ya no dan para más.

Por lo menos aquí en México. Los “bailando”, “soñando” y “actuando” por un sueño ha perdido su originalidad, y han sido verdaderos bodrios, lo mismo los big brothers, el infumable “bar provoca”, las operaciones triunfos, academias y demás bazofias se han diluido (afortunadamente) en la televisión, pero por una extraña razón tanto TV azteca como  Televisa insisten en “repetir” la misma formula, solo y pura tele basura, ahora es el turno de “me quiero enamorar”

Lo mismo de siempre.

Los mismos productores de las anteriores porquerías que por lo visto no se cansan de utilizar la señal “concesionada” por el gobierno mexicano a Televisa para llevarnos programas de mal gusto y desvergonzados.

Los mismos conductores acartonados y llenos de clichés, la decadente de Andrea Legarreta y el infumable Yordi Rosado, acompañados de un show inenarrable encabezado por un tal Rene Franco y aderezado por los muslos de Galilea Montijo.

La temática es por demás lúgubre: 12 hombres con 12 mujeres y un par de personas a enamorar, los hombres tendrán que conquistar a la mujer, y las mujeres al hombre.

¿Qué mas decir?

Podredumbre humana, lo que ya hemos visto en los otros “sensacionales” realitys de esta casa televisora, hombres “normales” que se ve que en su vida han trabajado y se la pasan de “niños lindos” diciendo “guey” por todo, ante todo y a todos, aparte de otros disparates. Mujeres “normales” que se son mas fresas que la propia Paulina Rubio, que en cuestión de vocabulario vulgar se ponen al tu por tu con los caballero al momento de lanzar lindura y media.

Putrefacción televisiva al poner a los susodichos a “competir” en juegos estupidos, y en acciones infantiles por querer ganar privilegios.

Seguro que habrá sexo, y entre menos audiencia logre el mentado programita mas desvergüenza y morbo tendrá, eso se los apuesto. Y es que apenas fue su segunda semana y los genios Galindo han cambiado las reglas, en vista del pésimo inicio que tuvieron, y es que en este segundo domingo su rating fue de 12.1 contra el 15.2 de la Academia Azteca.

Por ultimo.

Entendiendo que la televisión no debe (aunque debiera) de ser un instrumento de educación y es considerado un medio de distracción, y así asimilarlo, deberían pasarle a los personajes que se enriquecen con estos programas (y a la propia televisora) una nota: su programa no divierte, lo que es mas deja un pésimo sabor de boca para un dominguito por la tarde.

Exactamente igual que sus fracasos anteriores.

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