Los mayores fraudes científicos de la historia

Un supuesto eslabón perdido en la evolución del hombre, una falsa vacuna contra el VIH, embriones clonados que nunca existieron… Repasamos algunas de las estafas más sonadas en el mundo de la ciencia.

La ciencia, como todo, no está exenta de fraudes, plagios y todo tipo de trampas, como así lo atestigua el portal Retraction Watch, que cada año se hace eco de entre 500 y 600 retractaciones de artículos publicados en prestigiosas revistas científicas. Los motivos que llevan a una editorial a retirar una de sus publicaciones son diversos: uso de datos no confirmados o inventados, copias de otros trabajos, mal uso de la estadística…

A lo largo de la historia de la ciencia se han dado casos de fraudes muy sonados como el del hombre de Piltdown, supuesto eslabón perdido de la evolución, pero las trampas científicas están a la orden del día. El fraude científico también supone un malgasto de fondos destinados a la investigación. Muchos grandes engaños tienen que ver con temas tan candentes y golosos como la clonación, la investigación en células madre o la búsqueda de vacunas y tratamientos contra enfermedades como el sida. Sus autores reciben cuantiosas subvenciones para mantener sus líneas de investigación, y de hecho son muchos los grandes estafadores de la ciencia condenados por malversación de fondos.

Ya lo dice un dicho muy repetido entre los científicos: ‘publish or perish’ (publica o perece).

¿Quién gana con los fraudes?

Por otro lado, existen casos confirmados de supuestas revistas científicas que no siguen un método riguroso de revisión de sus trabajos pero que exigen una cuota económica para publicar en ellas (algo muy común en las publicaciones científicas). Se enriquecen al atraer a científicos jóvenes con ansias de publicar y cuyos trabajos han sido rechazados en revistas más prestigiosas.

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Vamos a repasar algunos de los fraudes científicos más sonados de la historia.

Hwang Woo-suk y la clonación de embriones humanos

En el año 2004 un artículo publicado en la prestigiosa revista Science daba la vuelta al mundo. En él, el científico surcoreano Hwang Woo-suk anunciaba que había logrado clonar un embrión humano.

Condenado

Poco tiempo después se demostró que el hallazgo era un fraude y Hwang fue condenado a dos años de prisión por fraude y malversación de fondos dedicados a la investigación, aunque finalmente no tuvo que cumplir la sentencia. El mérito de Hwang que sí que parece ser verídico es la primera clonación de un perro, en el año 2005.

Yoshihiro Sato, al menos 33 artículos fraudulentos

El osteólogo japonés Yoshihiro Sato se suicidó en enero de 2017, un año después de que la revista Neurology publicase un artículo que mostraba evidencias de fraude en 33 de sus trabajos, de los cuales, hasta la fecha, solo han sido retractados 21.

El fraude de Sato es uno de los más recientes y escandalosos, ya que el japonés publicó más de 200 estudios sobre cómo reducir el riesgo en fracturas de hueso.

Demasiado bueno para ser verdad

La prolija actividad científica de Sato fue lo que empezó a levantar sospechas, pues en sus artículos hacía revisiones de cantidades elevadísimas de pacientes recopiladas en muy poco tiempo y en una ciudad muy pequeña. En el año 2012, un equipo de científicos que realizaban un meta-análisis con estudios que analizaban el efecto del calcio en las fracturas de cadera tomaron la decisión de omitir los datos del japonés, ya que eran demasiado buenos como para ser fiables: más bien parecían inventados.

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En 1912 los arqueólogos Charles Dawson y Smith Woodward afirmaron haber descubierto el eslabón perdido entre los simios y los seres humanos y mostraron al mundo un conjunto de fósiles supuestamente encontrados en Piltdown, cerca de Londres.

Dientes de chimpancé y mandíbula de orangután

En 1953 se descubrió que todo era un fraude: ni los huesos eran tan antiguos, ni pertenecían a un eslabón perdido en nuestra historia evolutiva. Sin embargo, la comunidad científica creyó durante más de 40 años en el hombre de Piltdown, y esto obstaculizó mucho el estudio de la verdadera evolución del género Homo.

Andrew Wakefield, el autismo y las vacunas

Este es otro ejemplo del terrible daño que pueden hacer los fraudes científicos. En 1998 el ex-cirujano Andrew Wakefield publicaba un trabajo que relacionaba la administración de la vacuna triple vírica con la aparición de autismo.

Yoshitaka Fujii, el impostor más prolífico de la historia

Otro japonés tiene el dudoso honor de ser uno de los mayores defraudadores de nuestros tiempos. Se trata de Yoshitaka Fujii, un médico investigador en el campo de la anestesiología que se piensa que ha falseado al menos los 183 trabajos científicos.

Estrategias para despistar

Nuevamente, los resultados “demasiado buenos” de sus investigaciones hicieron sospechar a otros científicos de la veracidad de sus datos. Fujii era muy ambiguo a la hora de exponer detalles en sus publicaciones sobre las fechas de los estudios y los nombres de las instituciones donde estos se realizaron.

Joachim Boldt, otro récord en falsificación de datos

Hasta que fue desbancado por Yoshitaka Fujii, el también anestesiólogo alemán Joachim Boldt ostentaba el récord de ser el autor con más artículos científicos retractados. Boldt es sospechoso de haber falseado los datos de al menos 90 trabajos.

‘Archaeoraptor liaoningensis’, otro eslabón perdido

En el año 1999 la revista National Geographic presentaba en portada el Archaeoraptor liaoningensis, un dinosaurio con alas que podría ser el eslabón perdido entre los dinosaurios y las aves.

Dong-Pyou Han y el VIH

Dong-Pyou Han fue condenado a prisión por malversación de fondos públicos. Poco después se demostró que lo que parecía un hito científico no era más que un truco: al parecer Han había mezclado sangre de los conejos con muestras de sangre humana que contenían los anticuerpos.

En España

En España también hay casos de fraudes. Tras una investigación, el Comité de Ética del CSIC Comité cuestionó la veracidad de veinticuatro de las publicaciones revisadas.

Plagios, a la orden del día

Otro de los fraudes científicos más clásico consiste en copiar trabajos de otros. Uno de los últimos investigadores acusado de plagiar los datos de un compañero es, según informa Retraction Watch, el estadounidense Gilbert Welch. Parece que el científico incluyó datos plagiados en un artículo publicado en 2016 en el New England Journal of Medicine en el que se alerta de como las mamografías tienden a sobre-diagnosticar tumores y llevan al inicio de tratamientos innecesarios.

Fuente/Victoria Gonzalez/muyinteresante.es

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