Las matrioskas, muñecas rusas

Las matrioskas son muñecas tradicionales rusas. Están huecas y en el interior tiene otra muñeca, y dentro de esta muñeca tiene otra, y luego otra, y así repetidamente. El número de matrioskas es variable, mínimo suelen ser cinco, pero siempre terminan en número impar.

Son muñecas muy llamativas por sus hermosos colores y por sus elementos decorativos. Las muñecas muchas veces son parecidas entre sí, aunque pueden presentar variantes como diferentes expresiones o representar diferentes edades. Hasta el momento, la matrioska más grande ha almacenado 75 piezas.

El nombre de Matrioska viene de Matriona, que es el nombre más común de las niñas rusas. Estas muñecas simbolizan la maternidad y la fertilidad, que es uno de los símbolos más importantes de la tierra rusa. Representa a una madre que da a luz a una hija, que ésta da a luz a otra hija, y ésta última a otra hija, y así sucesivamente. También representa la riqueza y la vida eterna, pues estas muñecas transmiten el mensaje de amor y amistad.

Las matrioskas, muñecas rusas

¿Cómo se fabrican las matrioskas?

Selección de madera

Para fabricar las muñecas matrioskas se necesita una madera ligera y con textura fina; normalmente se utiliza para este tipo de artesanías el tilo, debido a que cumple con estas cualidades.

La madera se corta normalmente en abril porque es la época en la que los árboles tienen más salvia. Después, la madera se deja procesar al menos dos años antes de comenzar a crear una matrioska. Cada muñeca, junto con las muñecas que vienen en su interior, son cortadas a partir de un mismo bloque de madera, pues la expansión y contracción de la madera, así como la humedad, son características que varían de bloque a bloque.

Las matrioskas, muñecas rusas

Tallado de madera

Para tallar una matrioska se necesitan un torno y cinceles de varios tamaños. La primera figura que se talla es la más pequeña, es la única pieza entera de todo el conjunto y es la que dará la medida a las otras figuras. Después se talla la parte inferior de la figura que le sigue, y a continuación el aro superior que se unirá con la parte superior de la muñeca. Este proceso continúa hasta que se terminan de tallar todas las muñecas. Cuando ya se tiene tanto la parte superior como la inferior, se unen las piezas y se deja secar. Esto tiene como propósito hacer que la unión de las piezas sea firme.

Todo este proceso tiene un alto grado de dificultad porque requiere de mucha habilidad, tomando en cuenta que no existen medidas de ninguna clase para elaborar este proceso, sino que el tamaño va saliendo conforme se talla.

La madera se vuelve blanca cuando se termina de tornear. Para aislar la madera de los cambios externos de humedad se trata con aceite, se le aplica una base de pintura y finalmente se deja reposar.

Las matrioskas, muñecas rusas

Pintura

La pintura también es un factor muy importante para la creación de una matrioska. Lo más común es que estas muñecas sean pintadas a mano con pinturas al óleo o con acuarelas, aunque éstas en menor medida, pues el acabado final es muy difícil de lograr y suele ser costoso.

Hubo un tiempo en que las matrioskas eran pintadas con gouache, que es una pintura similar a la acuarela pero más opaca; también se utilizaba témperas, que son pinturas sobre una emulsión de origen animal.

Muchos artesanos prefieren pintar madres rusas junto con flores y adornos; aunque en la actualidad hay muchas variantes y temáticas. Al finalizar su trabajo, el artesano coloca su firma y la cantidad de piezas en la parte inferior de la muñeca más grande. Para finalizar, se recubren las piezas con laca y en ocasiones con cera o barniz.

Las matrioskas, muñecas rusas

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Origen de la Matrioska

En 1885 se creó en Rusia el primer huevo Fabergé, creado por Carl Fabergé para los zares de Rusia, el cual consistía en una joya en forma de huevo de Pascua, cuyo interior había una yema hecha de oro y dentro de ésta una gallina y una corona.

Después, en 1890, Savva Mamontov, un mecenas de la época que trabajaba con Sergei Maliutin, un diseñador de juguetes para niños, llevó a Rusia un juego de muñecas japonesas de madera que representaban a los siete dioses de la fortuna. La muñeca representaba al dios Fukurokuju, y en el interior estaban representadas las otras deidades.

Inspirado en esta muñeca, Maliutin dibujó una reproducción del juguete pero al estilo ruso. Después mandó tallar las ocho muñecas con Vasiliy Zcezdochkin en un taller de juguetes, y después las pintó él mismo. La muñeca más grande era una niña, luego se alternaban entre un niño y una niña, hasta terminar con una muñeca bebé.

Encantada con la muñeca, M.A. Mamontova, la esposa de Savva Mamontov, presentó la muñeca en la Exhibición Universal de París en 1900. El juguete ganó la medalla de bronce. Después de este triunfo, Mamontov se encargó de difundir la muñeca y pronto otros pueblos comenzaron a crear sus propias versiones.

Las matrioskas, muñecas rusas

En un inicio, durante la Perestroika, cuando Mijaíl Gorbachov creó una reforma económica destinada a desarrollar una nueva estructura económica interna de la Unión Soviética, las matrioskas representaban a los líderes de la Unión Soviética. El más grande representaba a Mijaíl Gorbachov, luego le seguían Leonid Brézhnev, Nikita Jrushchov, Iósif Stalin y finalmente Vladimir Lenin.

A partir de ahí se han creado innumerables versiones de matrioskas como alegres campesinas de la época zarista, obreros, personajes históricos o cosmonautas de la era soviética. La temática suele ir de acuerdo a la época en las que se han creado.

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