Hoy voy a contar una historia verdadera, la de una niña llamada MARISA, que un verano descubrió a su mejor amigo: un libro.

Esta es la historia de una niña de siete años, pequeña pero resuelta, que justo había acabado las clases y comenzaba su verano. Aquel verano lo iba a pasar sola, ya que las dos lideres de las niñas de su barrio, habían decidido castigarla por haber sido mejor en la escuela que ellas.

Para Marisa no era la primera vez que le pasaba, su inteligencia, el hecho de los regalos que le hacían sus familiares, o cualquier otra cosa igual de estúpida, hacia que esas niñas la apartaran de sus juegos.

Aquel verano, el ultimo día de clases ya se lo avisaron, sacar mejores notas que las dos lideres, a pesar de tener dos años menos, estaban en la misma clase, que durante el verano ninguna niña del barrio jugaría con ella.

La madre de Marisa estaba preocupada, veía otra vez a su hija sola, apartada de las demás niñas;pero parecía que a Marisa no le importaba demasiado, paseaba sola, y cuando estaba en casa releía los libros que tenia en casa, que en verdad no eran muchos.

Una tarde la madre de Marisa se empezo a preocupar, no habia aparecido para la merienda, y no se la veia por el barrio. LLevaba varias horas fuera de casa y contra su constumbre no habia vuelto para esperar a su padre a la vuelta del trabajo.

Su tio Julian llego a casa antes que su padre, y la preocupada madre de Marisa, le pidio que le ayudara a buscar a la niña. El tio Julian llego al edificio donde se habia abierto la biblioteca en el pueblo, y allí estaba Marisa, enfrascad en un libro y con el carnet número siete de la biblioteca. 

Fue para Marisa un verano maravilloso, en el que dio la vuelta al mundo en 80 días, descubrió la mitologia griega y la evolución de las especies.

Y aún en día sigue navegando por sus libros, y dejandose absorver por las más maravillosas historias.

 

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