Una actividad ideal para realizar con los niños de la casa. El proceso es sencillo y lo contare en los siguientes pasos. Todo empieza por lo más lindo para ellos, comerse la manzana. Luego retiramos las semillas negras que están en el centro del fruto, buscaremos un envase hermético, puede ser un taper y pondremos en toda su superficie papel de cocina. Sobre él se colocarán las semillas para luego taparlas con otro papel de las mismas características. Rociaremos con agua toda la superficie evitando hacer charcos y cerramos el envase.

Preferentemente hay que colocarlo en un lugar que reciba frio, de la humedad no te preocupes porque el frasco elegido evitara que se pierda. Así lo dejaremos entre una o dos semanas, se producirá la germinación cuando las semillas larguen una pequeña raíz blanca.

Cuando esa raíz tenga más de dos centímetros estará lista para ir a tierra, ¿de qué forma? Elegiremos una maceta, que puede ser hecha con una botella o cualquier recipiente que pueda cumplir esa función. Debe tener perforaciones inferiores y un tamaño de unos 15cms al menos de alto. Recordar que no puede ser transparente dado que si la luz solar llega a las raíces estas se pueden dañar.

Buscamos tierra, lo ideal es que sea abonada para luego colocar en un pequeño orificio la raíz de modo vertical y la semilla pudiendo colocarse horizontal, sin necesidad de que la tierra la tape en su totalidad.

Se colocará cerca de una ventana (que pueda recibir mucho sol) en el interior de la vivienda y se le brindará un riego semanal. Con el correr de las semana empezará emergiendo la semilla, se caerá su cascara y se abrirá con forma de pétalo, a partir de allí empezaran a nacer las primeras hojas y deberá ser cuidado al menos un año antes de ser enterrada ya de modo definitivo.

 

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