ANDRÉS GARCÍA Andrés Guardado y Jonathan Viera son los manitos —diminutivo que se aplica en México como tratamiento de confianza para referirse a los amigos— del Valencia CF. Desde el primer día en el que se conocieron los dos han ido forjando una amistad más fuerte que sus propios egos. «Nuestra amistad se inició antes de que supiéramos que jugaríamos en la misma posición, antes de saber que íbamos a ser rivales. Es broma, eso no tiene nada que ver. Los dos queremos jugar y sabemos que un grupo se necesita la competencia, pero la amistad está por encima de todo. Hubo un momento complicado porque él no jugaba y lo hacía yo. Jonathan se quedaba muy fastidiado y ¿cómo le dices, venga, ánimo? Yo también quería jugar y no podía ser falso con él. Fue duro. Yo jugaba por él y además era el que le animaba. Al final eso ha fortalecido nuestra relación porque siempre hemos sido sinceros entre nosotros y nos respetamos», cuenta Guardado.

A pesar de haber competido casi durante cuatro meses por el interior izquierdo del equipo —ahora el mexicano se ha afianzado en el lateral de la misma banda—, Viera y Guardado son los mejores amigos dentro del vestuario. El «carácter bromista» de ambos congenió a primera vista. «Andrés es un diez como persona. Es divertido y buena gente. Desde el primer día que hablé con él sabía que entre nosotros habría una buena conexión», dice el grancanario. En compañía de sus novias no han tardado en formar una nueva familia con cuatro miembros, que como cualquier otra comparte sus horas en casa, yendo al cine o saliendo a cenar.

«Nuestras parejas se llevan muy bien, las dos son jóvenes y ha ayudado a que estemos los cuatro juntos. En septiembre Jonathan ya vino a mi cumpleaños y yo fui al suyo en octubre, el único jugador que estuvo en su casa ese día fui yo. Hemos creado una familia. Cuando estamos concentrados ellas se juntan para ver el partido o salen de compras, todo eso también enriquece la amistad», explica el internacional azteca.
La excelente sintonía entre Guardado y Viera estaba prácticamente predestinada. Los canarios del Deportivo, club en el que jugó el ex de Atlas, aconsejaron a los dos que se trataran «de maravilla». «Andrés había jugado con Valerón y Aythami, y los dos me advirtieron que lo tratara bien por si no me las tendría que ver con ellos», bromea Viera. «Recuerdo que me dijeron que era un poquito cabeza loca… ¡Es un poquito cabeza loca! Luego lo conocí y de inmediato me di cuenta de que es un chico normal, y muy alegre como todos los canarios. Los dos éramos nuevos e íbamos a vivir cosas similares… Es un tío muy cachondo. Los canarios son tan diferentes a la gente de la Península. Él es mucho de su ‘islita’, en todas las conversaciones saca el tema, que si mis Canarias, que si el sol. Es muy de su familia y de su tierra, por eso, esta experiencia está siendo para él súper enriquecedora», añade Guardado.

Descanso en Jalisco y la ‘islita’

Cada uno está apurando los últimos días de descanso navideño en su tierra natal, Guardado en Guadalajara (capital del estado de Jalisco) y Viera en Las Palmas de Gran Canaria. Para el nuevo año que se aproxima, como no podía ser de otra forma, los dos se envían los mejores deseos. «Es un pulmón, corre todo el partido, tiene muy buena zurda y juega de lujo en equipo. Le deseo que le siga saliendo todo genial, ojalá pueda dar con su país la sorpresa en la Copa de las Confederaciones», comenta el mediapunta canario. El ‘Principito’, por su parte, espera que Jonathan «siga creciendo como jugador y persona». «Viera tiene un potencial increíble, ya le veía en Segunda y sabe hacer cosas que con confianza y partidos aquí lo va a demostrar igualmente». Ninguno se olvida de pedir «salud» al próximo año 2013. 

Viera y Guardado

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