El señor Bartolo murió a la edad de ochenta y siete años. Nunca estudió en escuela, liceo o universidad. Siempre trabajó como albañil hasta el final de sus días porque era un hombre de fuerte integridad física. Jamás salía de su casa desarreglado y nunca concluía su faena laboral sin bañarse y engalanarse antes de regresar a su hogar. Su guayabera impecable y su sombrero distintivo adornaban la limpia personalidad que lo caracterizaban aunque simplemente era un obrero de la construcción.

El sombrero que siempre usaba, símbolo de su origen y de su caballerosidad, solo abandonaba su cabeza como un acto de respeto ante lo sublime y ante la autoridad. Este hombre sencillo aprendió desde pequeño una lección que nunca se olvida: la importancia de respetar y considerar a los demás, que incide directamente en el respeto y el amor hacia uno mismo.

Bartolo creía que los buenos modales no se extinguen ni con la edad ni por las circunstancias históricas, muchos menos que están condicionados a la educación seglar o a una clase social privilegiada.

Para él, estar higiénicamente limpio en público, quitarse el sombrero ante las damas y los mayores, sonreír, saludar cortésmente y tratar a las personas con buenas maneras formaban parte de los principios morales que regían su existencia, y allí, el maltrato, los gritos, el racismo, el machismo, el feminismo (no como reivindicación sino como discriminación) o el desprecio hacia los demás no tenían cabida.

¿Cómo imitar la impecable personalidad de Bartolo? ¿Cómo podemos manifestar buenos modales?

A continuación, las siguientes sugerencias pueden ayudarnos a manifestar buenos modales y aprecio hacia otras personas:

1 Aprender qué significan las palabras “modal” o “modales”, “buenos y malos modales”.

El Diccionario de la Real Academia Española dice sobre el significado de modal: “Que comprende o incluye modo o determinación particular. Acciones externas de cada persona con que se hace notar y se singulariza entre las demás, dando a conocer su buena o mala educación”.

Los modales abarcan el comportamiento en público de una persona y comprenden todas las palabras, gestos y acciones que se utilizan en el trato con los demás. Solamente la aprobación o la desaprobación social indican si se está ante la presencia de buenos o malos modales, respectivamente. Son normas sociales y morales que validan la conducta humana y revelan el nivel de aprecio que se siente hacia familiares, amigos, vecinos, autoridades y compañeros de trabajo.

Los buenos modales se refieren al trato, comportamiento cortés y el aprecio hacia otras personas; los malos modales son la ausencia de cortesía y respeto en ofensa de otros.

Es importante manifestar buenos modales porque contribuyen al sano desenvolvimiento de la vida en común y al logro de una personalidad estable, madura y capacitada para la contribución del bienestar y el progreso social.

2 Hacer una lista de los buenos modales que puedan aplicarse en el hogar (la familia), en la calle, la escuela, el trabajo y en la comunidad. Practicar esta lista. Por ejemplo:

En el hogar: respeto y aprecio hacia la edad de los abuelos y la autoridad de los padres, saludar, sonreír, mostrar agradecimiento y decir “por favor”, escuchar con atención, manifestar bondad y empatía, reconocer las limitaciones de otros (especialmente de niños y ancianos), respetar el agradable momento de comer en familia, expresarse correctamente y sin groserías, evitar gestos ofensivos, mantener el hogar limpio y ordenado, vigilar la higiene y la salud de todos.

En la calle: respetar las leyes de tránsito, ceder el paso, ayudar a niños y ancianos a cruzar las calles o sostenerles las puertas de ser necesario, cederles el puesto a mayores y embarazadas en el transporte público, no abusar del poder y la autoridad, no ensuciar las vías públicas, no alterar el orden de filas y colas -sobre todo en tiempo de crisis o dificultades económicas-, evitar el lenguaje soez y los gestos ofensivos.

En el trabajo: no abusar de los privilegios, respetar la autoridad, trabajar en equipo, no hurtar los recursos de la empresa, ser puntual, cumplir con los compromisos laborales, hablar con un tono de voz moderada, no esparcir falsos rumores, tener una imagen profesional, darle el uso apropiado a las conversaciones telefónicas.

En la escuela: ser puntual y asistir regularmente, cumplir con las asignaciones escolares, respetar la autoridad de maestros y directores, cuidar la apariencia y los útiles escolares o institucionales, compartir y ayudar a otros, objetar el bulín, rechazar cualquier acto que implique violencia, agresividad, faltas a la moral o lenguaje inapropiado, aplicar buenos hábitos de higiene, aplicar las normas del buen hablante y del buen oyente.

En la comunidad: respetar la vida y la propiedad privada, evitar cualquier forma de escándalo y alteración del orden público o de la paz vecinal, saludar, sonreír y decir “por favor”, compartir y ayudar a otros, ser compasivos, cuidar de las mascotas, patios y jardines, hacer una buena disposición de la basura, no obstaculizar el libre tránsito.

3 Ensayar constantemente el comportamiento cortés con palabras, gestos y acciones agradables.

4 Mantener hábitos saludables en cuanto al aseo corporal, ropa limpia e indumentaria arreglada, higiene ante las enfermedades que producen tos, estornudos, catarro y otros síntomas que pudieran infectar a las personas cercanas.

5 Evitar comentarios racistas, machistas, feministas o cualquier otro tipo de maltrato verbal (y hasta físico) hacia las personas, independientemente de su origen, creencias o modo de vida.

6 No dejarse arrastrar por el lenguaje sutilmente agresivo o los estereotipos que pudieran imponer los medios de comunicación (a través de su programación o de la publicidad) sobre trato, vida social o manejo del comportamiento cortés.

7 No seguir el lenguaje agresivo y de pobreza en la oratoria que se manifiesta desde la diatriba política contra aquellos que declaran una opinión diferente a la nuestra.

8 Mantener una actitud positiva en todo momento, aunque las circunstancias personales y sociales indiquen lo contrario.

9 Evitar las quejas y el sarcasmo para no deteriorar las relaciones sociales y el proceso de la comunicación humana que siempre debe estar basado en intercambio significativo.

10 Amar a Dios, al prójimo y a uno mismo como la enseñanza superior que frena todo aquello que pueda desviarnos hacia la manifestación de malos modales.

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