crisis

Manejo de las crisis psicológicas

Se dice que; cuando un ser humano ha estado expuesto a acontecimientos traumáticos, sobreviene una crisis psicológica. Según establece el Dr., en psicología Daniel Benveniste (2003), una crisis psicológica es posible, cuando se produce un episodio traumático, que desborda excesivamente la capacidad de la persona para manejarse en forma normal. Como es de esperarse que, circunstancias como ataques físicos, robos, accidentes, violaciones, tortura, incendios, pérdidas personales y conflictividad política, entre otras cosas generan crisis psicológicas.

Estos eventos inducen (según el DSM-IV-TR. Manual Estadístico de Desórdenes Mentales, 2003), un Trastorno por Estrés Agudo, que se caracteriza por sentimientos de miedo e impotencia, Así mismo puede estar acompañado de temor, desesperanza, horror intenso, ausencia de respuesta emocional, es decir la persona está básicamente bloqueada, no llora, no ríe, no grita, está aturdido, incapacitado para recordar aspectos importantes del trauma, le cuesta dormir, se muestra irritable, denota incapacidad para concentrarse, inquietud motora y sobresalto. Estas alteraciones pueden durar, de dos días a cuatro semanas y aparecen en el primer mes que sigue al acontecimiento traumático.

Estrés postraumático

Sin embargo, si los síntomas no se atenúan o desaparecen completamente en 30 días y su duración se extiende de uno a tres meses, el cuadro clínico se altera y pasa a denominarse; Trastorno por estrés postraumático. La persona torna recurrentemente sobre el acontecimiento que produjo el malestar, evita todo pensamiento, sentimiento o conversación sobre el evento traumático, evita actividades, lugares o personas que despierten recuerdos, incapacidad de recordar aspectos importantes del traumatismo, sensación de desapego, se restringe su vida afectiva, es como si su futuro estuviese limitado. Todas estas alteraciones provocan un malestar muy pronunciado en quien lo padece, deteriorando áreas importantes en la vida, tales cómo; social, laboral, personal, entre otras.

trauma psicológico

En este orden de ideas, los niños; los niños reaccionan diferente a los adultos; presentando problemas para comer, o perder hábitos ya adquiridos como el control de los esfínteres (orinar, evacuar…), andan sonámbulos, duermen demás o menos, entristecen, se vuelven irritables, agresivos, desafiantes, algunas veces presentan dolores de cabeza o cólicos olvidadizos, distraídos entre muchos.

Por esto; se ofrecen a continuación algunas recomendaciones para niños y adultos para, preservar la salud mental.

Sugerencias para ser usadas con los niños

1.- Dígale a los pequeños detalles muy concretos y básicos para que ellos entiendan.

2.- Invítelos a jugar y a entretenerse para sugerirles que cuenten una historia sobre lo que ven en la televisión y, como se sienten con lo que ocurre.

3.- Aproveche y comparta actividades recreativas con sus hijos cómo; armar rompecabezas, de pelota, de mesa, etc.

4.- Es importante preservar una rutina para comer, bañarse…

Lo que los adultos pueden hacer

Lo que los adultos pueden hacer

1.- Mantener buenos hábitos de alimentación, descanso, vida íntima con su pareja. 2.- Evitar el uso de drogas y alcohol. 3.- No fumar, ya que este hábito incrementa la ansiedad. 4.- Procure no tomas decisiones precipitadas ni cuando esté alterado 5.- Fije sus metas a corto y mediano plazo 6.- Reúna a su familia y vecindario (si esto es posible), para reconocer la situación de crisis y acordar como manejarla 7.- Limitar la frecuencia y duración de las acciones y conversaciones relacionadas con las crisis 8.- No se aísle de las personas ni de su entorno 9.- Precisar acciones concretas para mantenerse a salvo (si fuera necesario) 10.- Si se siente muy presionado, busque ayuda profesional

11.- Una sus fuerzas con su grupo del club, vecindario, amigos, familia, iglesia, templo, mezquita y juntos encontrar formulas que beneficien, para canalizar sus preocupaciones de manera apropiada. Finalmente; recuerde, que una crisis no es necesariamente un evento negativo, de repente puede ser una oportunidad para madurar, crecer, estrechar lazos con los seres queridos y encontrar nuevas opciones en la vida.

Fuente: “Intervención Psicológica en Crisis para sobrevivientes y testigos de la violencia”. Artículo de Daniel Benveniste (Ph.D.). Adaptado por Franca Trezza Lic., en Psicología, UCAB. Venezuela.

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