Alimento

MANÁ

El alimento divino

El maná es un alimento que le servía al pueblo israelí durante su estancia en el desierto Sin durante los cuarenta años que vagaban por estas tierras áridas, después de que abandonaran Egipto, el país donde se hallaban en cautiverio durante un largo período de tiempo, pero Moisés los sacó obedeciendo a la voluntad de Dios.

Una vez en el desierto, pronto comenzaron a murmurar a causa del hambre que padecían en el desierto por falta de alimentos. Dios decidió enviarles un alimento que debían recoger a diario para satisfacer sus necesidades alimenticias. Este relato se puede leer en el capítulo 36 del libro Éxodo.

Jehová se comunicaba con el pueblo de Israel a través del profeta Moisés y establecía las normas cómo y cuándo debían recoger el maná que les mandaba según sus propias instrucciones.

Es más, la Biblia nos describe en detalle cómo era el maná, su color, su aspecto y el sabor que tenía. Dicha descripción la hallamos en Números, en el capítulo 11 y los versículos del 6 al 9 donde leemos el texto siguiente:

“A propósito, el maná era como semilla de cilantro y su aspecto era como el aspecto del bedelio. El pueblo se esparcía y lo recogía y lo molía en molinos de mano o lo machacaba en mortero, y lo cocía en ollas o hacía de él tortas redondas, y su sabor resultaba como el sabor de una torta dulce aceitada. Y cuando el rocío descendía sobre el campamento por la noche, el maná descendía sobre él.”

El maná era considerado un alimento divino, puesto que como la misma Biblia relata: “… para hacerte saber que no solo de pan vive el hombre, sino que de toda expresión de la boca de Jehová vive el hombre.” (Según Deuteronomio 8:3).

Durante mucho tiempo, este relato del maná y este alimento en sí eran un misterio para aquellos que miden el relato bíblico con una lupa y con cierta crítica. Pero, ¿era realmente un misterio?

Actualmente podemos afirmar que los beduinos ingieren este alimento en el presente. ¡El maná realmente existe! No solamente servía de alimento al pueblo de Israel durante su estancia en el desierto desde 1513 a.C. hasta llegar a las fronteras de Canaán en 1473 a.C.

Éxodo 16:35 Y los hijos de Israel comieron el maná durante cuarenta años, hasta su llegada a una tierra habitada. El maná fue lo que comieron hasta su llegada a la frontera de la tierra de Canaán.

Este alimento, el maná de la Biblia, era de color blanco y de una forma redonda y se parece a la semilla de cilantro y de aspecto similar al bedelio que es una sustancia transparente. Su sabor se comparaba al de unas tortas aplastadas con miel. Puesto que se derretía al sol, era importante recogerlo en las madrugadas antes de que saliera el Sol del mediodía, ya que por su calor se marchitaban.

El escritor alemán Werner Keller, de ninguna confesión religiosa en concreto, decidió un día investigar la veracidad de la Biblia. Para ello, se documentó y rebuscó en diferentes archivos y bibliotecas todo lo que se podía hallar acerca de descubrimientos arqueológicos y documentos científicos publicados sobre las Santas Escrituras y comenzó a comparar los hallazgos arqueológicos con el contenido de la Sagrada Escritura. Gracias a su ardua labor pudo confirmar lo siguiente: “Y la Biblia sí tiene razón”, por lo cual utilizó este lema para ponérselo como título a su libro que publicó en el año 1955 en la editorial Econ (Düsseldorf): “Und die Bibel hat doch Recht”, puesto que tras comprobar la Historia y los descubrimientos de la Arqueología, llegó a esta conclusión: que la Biblia tiene razón. La Historia y la Arqueología lo confirman.

Pues en la página 124 de su libro se refiere a un informe publicado por el botánico alemán G. Ehrenberg según el cual explicaba que el maná no era nada más ni nada menos que una secreción del Tamarisco. Al principio, sus colegas se mostraban un tanto escépticos en cuanto al informe presentado por el mencionado botánico. No obstante, unos cien años más tarde, otros dos botánicos llamados Friedrich Simon Bodenheimer y Oskar Theodor de la Universidad hebrea de Jerusalén decidieron viajar hacia la región donde se sitúa el monte Sinaí para estudiar la zona y su vegetación, en concreto la zona del relato bíblico, decididos a resolver este enigma. Durante varios meses estudiaron la región seca y los Oasis de la zona.

El resultado de su investigación salió positivo. Encontraron una planta que concuerda con la descripción bíblica del maná en cuanto a la forma, el color y el sabor. Pudieron fotografiar el maná, el Tamarisco, e incluso lo llegaron a probar para conocer su sabor. Confirmaron su sabor dulce similar al azúcar de miel.

 

Nota: 

Los textos bíblicos aquí recogidos son sacados de la TRADUCCIÓN DEL NUEVO MUNDO DE LAS SANTAS ESCRITURAS.

Fuente:

  1. Perspicacia para comprender Las Escrituras, Volumen 2, publicado por Watchtower Society
  2. “Das Lexikon der Bibel”, Editorial Voltmedia GmbH, tapa dura, ISBN 3-938478-33-0
  3. "Und die Bibel hat doch Recht" (Y la Biblia sí tiene razón) de Werner Keller, publicado en 1955 por la editorial Econ, ISBN 3 430 1 5303 3

Botánica

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