Imagen de wiseGEEK descargada de sabersalud.com con Google Images

A pesar de que hace un tiempo que en España no se venden antibióticos sin receta, todos sabemos a qué farmacia podemos ir cuando tenemos amigdalitis por enésima vez y no consideramos necesario que un médico nos lo confirme tras horas de espera en su consulta. Ciertamente, es muy engorroso tener que ir al ambulatorio cada dos por tres tan sólo para que el médico te diagnostique la misma infección bacteriana que unos meses atrás y te dé la misma receta que entonces. Por ese motivo, muchos de nosotros tendemos a suponer que si los símptomas son parecidos, la enfermedad es la misma y, por lo tanto, el remedio también. 

Sin embargo, hay casos en los que nos podemos equivocar y pasar días o incluso semanas tomando medicamentos equívocos. Aunque todos hemos escuchado alguna vez que automedicarse puede perjudicarnos, mucha gente no sabe las consecuencias que puede tener abusar de antibióticos o tomarlos sin la aprobación de un profesional. 

Los virus y las bacterias compiten entre sí. Los antibióticos pueden acabar con las bacterias, pero no con los virus. Por lo tanto, si tomamos antibióticos cuando nuestra enfermedad se debe a un virus o abusamos de ellos, eliminaremos las bacterias de nuestro organismo y daremos vía libre a los virus que podrán campar a sus anchas por éste. 

Hay que tener presente que no todas las bacterias son patógenas y que muchas de ellas forman parte del cuerpo humano. También debemos recordar que no existen medicamentos contra los virus. Si alguna vez contraemos una enfermedad vírica y el médico nos receta algo, este medicamento será puramente asimptomático, es decir, combatirá los símptomas pero no el virus.

Por otra parte, dentro de la población de bacterias, pueden existir individuos resistentes al antibiótico que tomamos habitualmente. Por ejemplo, si cada vez que tienes amigdalitis tomas amoxicilina, es posible que alguna bacteria de las que te ha infectado sobreviva a este antibiótico. Cuando se dan estas circunstancias, normalmente decimos que nos hemos curado porque una o dos bacterias no pueden provocar la enfermedad. No obstante, al cabo de un tiempo durante el cual estas bacterias resistentes a la amoxicilina se habrán reproducido muchas veces, es posible que nuevamente contraigamos amigdalitis y esta vez la amoxicilina no nos sirva como cura.

Esto se debe a un proceso conocido como selección natural. Consiste en el paso de carácteres beneficiosos para la evolución de una especie a la siguiente generación. En el caso que hemos tomado como ejemplo, los descendientes de las bacterias que en un principio habían sobrevivido a la amoxicilina también han adquirido esa resistencia. Y así ocurre sucesivamente con las nuevas generaciones hasta que finalmente todas las bacterias son resistentes a la amoxicilina.

Pero no hay motivo para alarmarse si esto ocurre. El procedimiento a seguir será el mismo de siempre:

Médico: Si dentro de una semana se sigue sintiendo mal, vuelva.

(Una semana después)

Paciente: No he mejorado con la amoxicilina.

Médico: Pruebe este otro antibiótico.

Y seguro que no tenemos que volver una segunda vez.

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: