MACHISMO O EL GRITO DE DESESPERACIÓN

 

machismo

 

MACHISMO, ¿Cómo se define?


Si consultamos la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA para conocer su definición, encontramos la siguiente:

1. m. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.


PREPOTENCIA. Calidad de prepotente. Prepotente, a su vez, se define como más poderoso que otro o muy poderoso.

 

¿Realmente es el hombre más poderoso que la mujer?

¿En qué consiste su poder?

¿Quién se lo concedió?

 

Para entender un poco más la denominación del MACHISMO, porque comprender dicha actitud del machista no se podrá comprender nunca, será mejor remontarse al pasado más o menos lejano. ¿Qué tal si nos remontamos a la creación? (Desde el punto de vista evolutivo será aún más difícil de explicar y entender dicho término y la actitud que conlleva.)

Para ello, me gustaría compartir el primer libro de la Biblia donde leemos en el libro de Génesis capítulo 1 versículos 26 y 27:

26 Y Dios pasó a decir: “Hagamos [al] hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra”. 27 Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó.

Hagamos al hombre a nuestra imagen…..macho y hembra los creó. ¿Hay alguna otra diferencia aparte de MACHO y HEMBRA? Según se lee y se entiende, creó al hombre (macho y hembra) a la imagen y semejanza de Dios. En ningún momento dice que el hombre sea superior a la mujer o viceversa.

…. y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra….

El hombre (macho y hembra) tiene el dominio sobre, y es dueño de, los animales de toda clase. Ante la insistencia de los machistas de creer ser el dueño y amo de la mujer, solamente se me ocurre una pregunta: ¿La mujer qué clase de animal es? Será de las criaturas voladoras, porque con tanto machismo ya está bien y lamentablemente algunas perdieron la batalla entregando su vida gracias a la violencia machista en el intento de salir volando del nido hogareño que se convirtió en un infierno.

 

HISTORIA Y CREENCIAS

Ante Dios tod@s, hombres y mujeres, somos iguales porque, independientemente de nuestro género, somos personas y human@s. Más bien, en vez de llevar una lucha entre hombres y mujeres, somos un complemento y en la unión está la fuerza.

Aunque bien es cierto que a lo largo de la Historia solía haber en todas las sociedad una sociedad patriarcal y las tareas estaban bien establecidas rigiéndose según unas normas. Éstas cambiaban según cada generación, pero era nada más que eso, compartir las tareas para que funcionara bien tanto el hogar como la convivencia social. Cada uno sabía estar en su lugar. Como las mujeres por nuestra fisiología dábamos a luz y teníamos el instinto materno de cuidado, protección y limpieza más desarrollado, el hombre con su instinto de supervivencia y protección se preocupaba de mantener la familia trabajando por fuera de la casa. Era él quien proveía el sostén diario suyo y de los suyos. La sociedad patriarcal funcionaba bien, porque había unas normas que todos respetaban y entendían. Hubo una educación desde la más tierna infancia por parte de ambos, del padre y de la madre, y nadie refutaba este orden. Incluso, si leemos la Historia de Jesús aquí en la Tierra, él amaba y respetaba a su madre. Nunca la trató como otra cosa que no fuera una mujer y su madre a la vez.

En este tiempo del paso de JESÚS por la Tierra tenemos el famoso caso de la adúltera a punto de ser apedreada por los hombres. Vamos a ver, para cometer ADULTERIO hacen falta dos. La mujer y el hombre con quien lo comete. O el hombre con la mujer. ¿Y apedrean solamente a la mujer? El texto registro en Mateo 5:28 (Pero yo les digo que todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón) deja muy claro que también los hombres cometen adulterio y se les considera igualmente pecadores.

Ante Dios, el hombre y la mujer somos iguales, personas con derecho a ser respetadas. Es cierto que tenemos cierta diferencia física evidente. También es cierto que tenemos cualidades distintas y es precisamente por eso que el hombre y la mujer se complementan perfectamente pudiendo llegar a ser uno sólo si se respetan mutuamente. Igualmente es cierto que unas normas de convivencia son necesarias para el buen funcionamiento tanto del hogar como de la sociedad completa. Estableciendo dichas normas y rigiéndose por ellas lleva al éxito. No obstante, estas normas se establecen, se hablan, poniéndose de acuerdo con madurez e inteligencia. Somos personas capaces de hablar y de pensar. No somos animales, por lo cual no imponemos nuestras normas anteponiendo nuestros propios intereses a los de los demás.

El MACHISMO con su violencia para intentar imponer sus convicciones se parece más bien a la ley de supervivencia del más fuerte por el que se rigen los animales que se devoran entre sí. Dicha violencia hacia la mujer es, más bien, símbolo de impotencia. El hombre machista no reconoce que la mujer es una persona como él con el mismo derecho de ser respetada y capaz de trabajar, de pensar por sí misma, un individuo con el que se puede dialogar perfectamente. La mujer no es ningún objeto ni propiedad de nadie. Mientras el hombre comprenda eso, sigue con su comportamiento machista que es un grito de desesperación por su deseo de seguir siendo quien toma las decisiones sin consultar la opinión de la mujer y sin considerar sus deseos y necesidades.

Pero, igualmente la mujer en su lucha por el respeto y la aceptación en una sociedad machista debe de cuidarse de no volcarse en todo lo contrario convirtiendo su lucha en un feminismo absoluto y radical.

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