Howard Phillips Lovecraft está considerado uno de los autores más importantes de un género a menudo despreciado como es el del terror. Con influencias de escritores como Poe o Dunsay, redactó tres novelas y decenas de relatos y poemas con una visión muy clara de cuál era la manera más efectiva de escribir una historia de horror: explotando el miedo a lo desconocido. Él pensaba que los elementos extraños eran fundamentales en esta clase de literatura y esto llevó a que muchos de sus escritos tuvieran un final abierto o a que la criatura de la que se hablaba en ellos soliera aparecer únicamente en forma de testimonios. A pesar de esto, su círculo de colaboradores desarrolló una mitología a partir de estas historias, y estos mitos fueron recogidos y ampliados por los seguidores del escritor. Sus creaciones (Cthulhu, el Necronomicón, la ciudad de Arkham…) siguen fascinando a nuevos lectores en la actualidad. Ha inspirado gran cantidad de libros, juegos de rol, videojuegos, cómics… y películas.

A continuación, haremos un repaso por los largometrajes más importantes inspirados o directamente basados en la obra del autor, tratando de discernir si respetan o no la esencia de sus obras. No se podrá abarcar la cantidad total de títulos, pero se tratará de destacar los más significativos.

 

Alien es el ejemplo perfecto de película que, aunque no está inspirada directamente en ninguno de sus relatos ni utiliza los elementos que él creó, bebe mucho del tipo de horror que desarrolló Lovecraft, más incluso que otros trabajos más fieles a la obra original. H.R. Giger, el recientemente fallecido diseñador que dio vida a la criatura que atormentará a los tripulantes del Nostromo, está considerado uno de los dibujantes que mejor han sabido recoger la esencia del escritor y, de hecho, el libro de ilustraciones en el que está basado el aspecto del monstruo se llama Necronomicón, como el libro que inventó el autor para sus escritos. Este ser está diseñado de una forma en la que se desdibujan sus rasgos humanos mediante, por ejemplo, la eliminación de los ojos o su diseño extremadamente delgado. Eso la diferencia de tantos otros filmes de extraterrestres donde la criatura es un humano con otro color, y explota el miedo a lo desconocido. Cabe recordar que la palabra “Alien” significa literalmente “ajeno”. Las similitudes no terminan aquí: la nave abandonada donde la tripulación encuentra al alienígena es una de esas ruinas que tanto utilizaba Lovecraft y, como en sus trabajos, esconde un antiguo peligro que despertará. Esta película, considerada una de las obras maestras de Ridley Scott, influirá en otras como Horizonte Final, de temática similar.

Alien, el octavo pasajero

La trilogía Posesión Infernal no mantiene prácticamente nada de los mitos excepto la existencia de muertos vivientes y la utilización del libro predilecto que el autor creó para sus relatos: el Necronomicón, que es como se llamará a partir de la segunda película al volumen maldito que levanta de sus tumbas a los villanos de la saga. A pesar de esto, destaca por su calidad como producto independiente y por la difusión que dio al mencionado Necronomicón. La primera película comienza como tantas otras cintas de terror slasher: unos amigos van a pasar unas vacaciones en una cabaña abandonada en mitad de un bosque, pero se encontrarán con una aterradora sorpresa. En este caso, la sorpresa viene en forma de demonios que, invocados por el siniestro libro, ocuparán los cuerpos de los muertos y que solo el carismático Ashley Williams podrá detener. La mayor virtud de esta saga es el abandono progresivo del tono de terror para abrazar el de comedia negra. Este cambio culminará con la tercera entrega, cuyas situaciones disparatadas la han convertido en una joya de culto de la serie B.

Posesión Infernal

Re-Animator es un ejemplo similar al anterior, aunque es cierto que mantiene algunos aspectos de la obra homónima en la que está basada. En esta película, un brillante estudiante llamado Herbert West intentará lograr aquello que la humanidad lleva tanto tiempo buscando: vencer a la muerte. Cuando abandone Alemania tras un experimento fallido, acabará compartiendo piso con un joven y su novia, a los que sus experimentos traerán muchos problemas. También se intenta sustituir este horror que cultivaba Lovecraft por un humor negro que, gracias a los logradísimos efectos especiales, funciona muy bien. Además de esta sincera falta de pretensiones, la película cuenta con otro aliciente: Jeffrey Combs como West, en el papel de un genio loco y arrogante como pocas veces se ha visto en una película. El doctor Hill, villano de esta película, es memorable por la actuación de David Gale y el aspecto que acaba adquiriendo, uno de los más grotescos que se recuerdan. Tiene algunos fallos, como las malas actuaciones del resto del elenco, y esas pocas pretensiones que la convierten en una película entretenida evitan que sea brillante. A pesar de esto, y de no captar la esencia del escritor, este filme es un clásico del gore.

Re-Animator

John Carpenter es conocido por haberse inspirado abiertamente en la obra de este autor para desarrollar su llamada “Trilogía del Apocalipsis”, pero esta influencia se aprecia de una forma mucho más explícita en la última de estas tres, En la boca del miedo. Su propio nombre, Mouth of Madness en el original, evoca a la novela En las montañas de la locura, y no es para menos: en esta cinta nos encontramos con muchos de los elementos que hicieron grande al escritor. En este filme, la historia parece sencilla: un investigador privado debe encontrar a Sutter Cane, escritor de éxito y sucedáneo del propio Lovecraft y de Stephen King, que ha desaparecido antes de entregar su último libro a la editorial. Para ello, deberá viajar hasta uno de esos pueblos abandonados que tanto abundaban en la mitología de Cthulhu, para encontrarse con su destino. Carpenter, sin mencionar a Lovecraft una sola vez, comprende a la perfección la esencia de su terror: algo tan insondable y poderoso que no se puede escapar de ello. El director logra incluso incluir ciertas cuestiones metafísicas en el género del horror, que no es muy dado a ello, y una ligera crítica a la cultura popular que todo lo abarca. Sus efectos especiales no defraudan, sobre todo teniendo en cuenta su ligero presupuesto. Se trata sin lugar a dudas de la mejor de estas películas, y de la más acertada adaptación.

En la boca del miedo

El libro de los muertos, Necronomicon en su versión original, es una antología basada en tres relatos del escritor: Ratas en las paredes, Aire frío y El susurrador en las sombras. El protagonista es el propio H.P. Lovecraft, que se introducirá en una misteriosa biblioteca para hallar una copia del legendario libro en el que leerá tres historias y que acabará trayéndole problemas. El aspecto más fiel es la ambientación gótica y alienígena de algunas historias, que destacan dentro de una película no demasiado brillante. Otra virtud del filme son sus deformes criaturas, que han sido creadas a partir de un gran diseño que permite desarrollar un horror visceral con el presupuesto limitado que tiene esta cinta de serie B. A pesar de esto, tiene algunos defectos como la poca profundidad de las historias, algo comprensible por su corta duración, o las pésimas actuaciones de la mayor parte del reparto. Brian Yuzna, aquí como director, logra crear una película entretenida pero que no puede compararse con la obra que hemos comentado anteriormente.

Necronomicon

La película Hellboy es un claro ejemplo de cómo los elementos desarrollados por este escritor pueden ser reutilizados para una historia completamente distinta y no por ello menos válida. En este caso, Guillermo del Toro introduce desde el comienzo una cita del autor y utiliza varias de las señas de identidad de Lovecraft: las sectas que pretenden utilizar las fuerzas oscuras para sus propósitos, encarnadas en el grupo comandado por Rasputín y las criaturas que solían aparecer. Sobre este último aspecto, cabe destacar que Abe Sapien, compañero de Hellboy, forma parte de los Profundos, que aparecían con el papel de villanos en relatos como La sombra sobre Innsmouth. La criatura que pretende despertar el mago negro también tiene un diseño similar a las ilustraciones que muchos dibujantes han hecho de los monstruos imaginados por el autor. Esta película supone una adaptación de los escritos de Lovecraft a las historias de acción y superhéroes sobre las que tuvo cierta influencia. La historia, de hecho, está basada en la serie de tebeos del genial Mike Mignola, que tuvo la idea de cambiar el contexto de estos personajes. Aunque se trata de un filme entretenido, no tiene mucho que ver con la clase de terror que cabría esperar.

Hellboy

La dupla formada por La Herencia Valdemar y La Sombra Prohibida se diferencia de las demás en que la acción transcurre en España. En estas películas seguimos los esfuerzos paralelos de una tasadora y un detective privado por resolver el misterio acerca de una desaparición en la legendaria casa Valdemar. El paisaje del norte, gris y sobrio, recuerda bastante al clima sombrío que se describía en algunos relatos del autor, y la intriga de la primera parte reproduce con fidelidad la sensación de incertidumbre que suelen dejar. En esta entrega aparecen guiños a la mitología lovecraftniana, a otros autores de terror como Bram Stoker y al ocultista de la vida real Aleister Crowley. Además, cuenta con la aparición de tres veteranos actores que destacan entre sus más inexpertos compañeros de reparto: Francisco Maestre, Paul Naschy y Eusebio Poncela. Con todos sus defectos (personajes planos, diálogos poco originales…), es una propuesta interesante que deja un final abierto para una secuela. Esta, por desgracia, resulta decepcionante: aunque se resuelven las tramas planteadas de una manera efectiva, el misterio desaparece para dar lugar a un intento de filme de aventuras que no está lo suficientemente cuidado para triunfar. Por si esto fuera poco, las criaturas aparecen de manera demasiado explícita en la cinta, lo que les quita su aura de divinidad y las convierte en un monstruo más. Como curiosidad, el autor vuelve a aparecer en la segunda parte, advirtiendo a uno de los personajes sobre los peligros del Necronomicón.

La Sombra Prohibida

En definitiva, la extensa obra del escritor ha inspirado incluso a trabajos que no están directamente basados en esta, pero pocas películas han logrado captar su esencia de manera efectiva. Irónicamente, las que mejor lo consiguen son aquellas cuya inspiración es más sutil. Quizás esta sea la prueba de que, más allá de los nombres extraños y las criaturas terroríficas que imaginó Lovecraft, la clave de su horror estaba en aspectos más sutiles.

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