La polémica en torno al libre albedrío del hombre y su lucha contra un destino aparentemente fatalista, nos remite sin duda al ícono que representa la genialidad y maestría de Calderón de La Barca, quien exponiéndonos a un dopado Segismundo privado de la libertad por razones ajenas a su existencia, nos presenta así una de las manifestaciones más grandes del hombre en contra de la arbitrariedad que parece reservarnos el destino. Es por tal, que en la majestuosidad del soliloquio de Segismundo encontramos a sólo uno de los muchos hombres que se sienten prisioneros de éste mundo físico, errático, y de profundo dolor y engaño.

 

Pero ¿Que pasaría si el sueño, en vez de ser el estado de fantasía y escape de la realidad que muchos consideran, fuera más bien la única manera de romper las cadenas que nos atan a esta existencia materialista?

 

Pues es ésa, básicamente, la teoría que define a los viajes astrales. Salir - en este proceso tan enigmático que es el sueño - a voluntad de nuestro cuerpo, desafiando no sólo factores físicos, sino también factores dimensionales como espacio y tiempo.

 

A pesar de la popularidad creciente de éste fenómeno, la data de tal parece remontarse a civilizaciones tan antiguas o místicas como los propios egipcios, de los cuales es conocida su veneración por lo sobrenatural y en caso especial por los sueños. Mención aparte se lleva el patriarca José, quien según la Biblia tenía la facultad de predecir eventos futuros en base a la lectura de los sueños. Sin embargo, entre el estado de sueño y vigilia, hay un intermedio que vendría a ser nada menos que un portal hacia el mundo astral. Se han descubierto rituales y prácticas prehistóricas que exponen al individuo a estados de trance en los cuales el sujeto entra en conexión con "deidades" que despejan su mente del ambiente físico. Muchas de esas prácticas persisten hasta hoy. En México, por ejemplo, hay regiones nativas donde los pobladores autóctonos sumergen a otros en un estado de trance a través de un cactus llamado "peyote". En el Perú, la Ayahuasca en una de las hierbas también ampliamente requerida para propósitos similares.

 

Sin embargo, concretamente, ¿Cuál sería un proceso que involucra un viaje astral exitoso?

 

Según los más fervientes seguidores de esta disciplina, en primer lugar el sujeto debe someterse a un proceso de relajación. Lo siguiente que se plantea es que el sujeto recostado cierre los ojos y empiece a autosugestionarse con frases que induzcan a su mente, a que su alma esta abandonando su cuerpo. Es por este punto, que muchos profesionales aseguran que las supuestas experiencias exitosas son indicios de una autohipnosis bien ejecutada.

 

Prosiguiendo, una vez que el sujeto se ha autosugestionado lo suficiente, llega a tener una serie de síntomas en los que muchas personas concuerdan; hormigueo de las extremidades, sentimiento de holgura repentina, leves mareos y hasta algunas convulsiones. Cuando todo ello ha concluido y usted se siente "ligero", no se sorprenda de ver a su otro yo acostado en la cama mientras usted flota cómodamente.

 

¿Le ha pasado a usted que de un momento a otro ha despertado, y se ha hallado flotando creyendo estar en un sueño peculiar? Sin embargo, cuando empezaba a divertirse, la sorpresa llegó para usted al verse tendido físicamente en la cama con los ojos bien cerrados como cuando se recostó aquella noche. Para los que afirman practicar esta doctrina, esto es una evidencia irrefutable de que los viajes astrales son una realidad.

 

El detalle de este fenómeno, es que ha llegado a tal auge y popularidad que se han desarrollado experimentos a base de métodos científicos para saber a ciencia cierta la exactitud o porcentaje de veracidad de los resultados de tales métodos. Se han creado audios que predisponen al sujeto a entrar en tal estado y se han publicado libros respecto al tema y en los cuales se desenvuelven técnicas; es precisamente uno de los escritores, William Buhlmam, con su libro ADVENTURES BEYOND THE BODY (1996) quien posiblemente haya removido con mayor dureza los cimientos de lo agnóstico abriendo el camino de lo que parece convertirse en una práctica con muchos adeptos, ya que por hoy Buhlman recorre EE.UU dando conferencias como un maestro de esta disciplina.

 

Lo cierto es, que a pesar de que aún nos falta mucho por saber, ni los sueños se salvan de la sed de verdad del hombre.

 

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