Imaginemos a un padre o una madre que llevan a su hijo de la mano para que le enseñen como comportarse ante las dificultades, y la enseñanza consiste en especializarse en como burlar las leyes, como disparar, como intimidar, como asesinar, o simplemente como enfrentar la crisis familiar o económica expendiendo drogas y atracando. Y la forma de comportarse que le enseñan es insultando, mintiendo, adoptando un código “ético” donde el que se equivoca o actúa en contravía de sus intereses debe morirse. Eso de analizar, de escuchar, de comprender, se enseñaba en otras épocas, y por eso parece que esta nueva forma de ver el mundo y la vida es la que se impone. Ya no querríamos que en el maletín del colegio se lleven lápices, compás, libros, sino navajas, changones y hasta mini ametralladoras.

Llevaría usted a su hijo a ese lugar?...

Seguramente si el sitio al que lo llevan tuviera en la entrada un aviso que dijera: “ESCUELA DE SICARIOS, GARANTIZAMOS APRENDIZAJE AUDIOVISUAL, HAGA USTED LAS PRÁCTICAS”… nos negaríamos a entrar y hasta no escandalizaríamos de que esto sucediera.

Y que tal si el material didáctico se lo llevan a su casa? Así como cuando nos venden cursos de inglés o enciclopedias en Video?... “El mejor método para aprender. Memorice mientras duerme, o mientras ve televisión en la comodidad de su hogar”…. Es posible que aún así nos neguemos a regalarles a nuestros hijos el “curso”.

Pero ya sabemos como son los vendedores: tienen la habilidad para convencernos de que por ser un gangazo, no se debe dejar pasar la oportunidad. Aproveche, es cierto que trae consecuencias, pero el curso es gratis!!...

Es bien sabido que en la formación de los seres humanos influyen notablemente los modelos de comportamiento que se les proponen desde la casa, en la escuela y en la sociedad. Una sociedad  decide que modelos les ofrece a sus ciudadanos, que principios les propone. Algunas pueden proponer por ejemplo que a una mujer que se ha enamorado de un hombre que no es su marido se le apedree en una plaza pública hasta que muera, mientras que el “quejoso” (como dirían los abogados) puede tener cuantas mujeres quiera. Y los ejemplos pueden abundar.

Pero en Colombia, parece ser muy claro cual es el modelo de personas que se quiere proponer para los niños y niñas, para los jóvenes y para el resto de ciudadanos.

Escuchaba en días recientes en una emisora que el periodista hacía alusión al hecho de que los niños en Colombia quieren  ser como “El Capo” y las niñas como “Rosario Tijeras”. De esto hace mención también el secretario de educación de Bogotá, al referirse al asesinato de una niña por parte de otra en un colegio de la capital:

http://www.elespectador.com/noticias/bogota/articulo-221298-ninas-de-bogota-quieren-parecerse-rosario-tijeras

Y ante esto me preguntaba: Es esa la decisión que hemos tomado los Colombianos? Somos concientes  de este fenómeno y lo aceptamos?

 

No creo que alguien con un poco de sentido común responda afirmativamente a este interrogante. Si embargo, hemos permanecido pasivos ante el denodado esfuerzo que los canales privados de televisión en Colombia hacen por producir abundante material audiovisual que a la larga es el que se ofrece a los niños y jóvenes para que digieran en la comodidad de su hogar. Ya los nuevos héroes son precisamente estos, los que de manera simpática y hasta jocosa nos convencen de que una mujer sin “tetas” no vale, ponen al público a hacer fuerza para que “El capo” corone, que no lo capturen, que logre matar a los que lo denuncian, que Rosario tijeras asesine a sus enemigos, aceptamos las frases que como lema pronuncian estos personajes: “A lo bien”, “Si me fallas te mato”, etc, etc.

Evidentemente, estos canales de televisión, escudados en una supuesta “libertad” de expresarse, libertad de “prensa”, están proponiéndole a los Colombianos una cultura del sicariato, del dinero fácil, de la solución de conflictos con muerte. Están cumpliendo la función que seguramente haría de igual manera una escuela de sicarios, si tuviera salones de clase para el aprendizaje audiovisual. Como el vendedor que mencionábamos antes. Como si dijeran: “El contenido trae graves consecuencias, pero usted se entretiene”.

Obviamente, otro debate que estaría por darse es lo que entendemos por “libertad”. Es acaso el derecho que tengo yo a escoger lo que “me da la gana”?. De hacer lo que “yo quiero”?.

Entonces es importante decir: Si alguien va por la calle y le dan a escoger entre varias cajas de cartón selladas, podría decirse …”tiene la libertad de escoger, es libre de escoger”. Pero si al tomar una de ellas y al abrirla se activa un explosivo podríamos decir…. “fue su culpa, porque el escogió libremente”?

Es claro que NO!!. Cuando se escoge al azar y SIN CONOCIMIENTO DE CAUSA no se está escogiendo libremente. Si yo tomo la caja que tenía el explosivo sin saber que lo tenía, no escogí con libertad. Uno de los fundamentos de las decisiones libres es que se pueda escoger con el pleno conocimiento de lo que se escoge y las consecuencias para mi vida y la de los demás.

Y es aquí donde vuelvo a mi tema: Si los canales privados le ofrecen a los niños y niñas en Colombia escuelas de violencia, telenovelas de gente “torcida”, Cursos audiovisuales de sicariato, no podrán alegar que ellos y sus padres son “libres” de verlos o no. Porque precisamente es esa formación la que no se tiene, un niño por eso necesita de tutores que les propongan modelos, que les muestren ideales y muchas veces hasta sus mismos padres lo necesitan.

La influencia de los medios de comunicación es enorme y eso nadie lo niega. Y la pregunta final es: En las condiciones de crisis social, de valores, de familia, de delincuencia que tiene  nuestro país.. cual es la responsabilidad que asumen los medios más allá de pensar solo en lo que reporte audiencia promoviendo el morbo por lo violento, por los antivalores, por las imágenes grotescas?.. Si hasta los noticieros se han convertido en programas de “entretenimiento”, en Shows de lo trivial, del sensacionalismo y de la antiobjetividad?.

Claro está, sin negar que en medio de sus producciones también se hacen trabajos serios, así estos sean pocos. Y ha de decirse y de reconocerse el trabajo que gente de la televisión hace con gran profesionalismo y calidad, no solo en los canales privados sino también en otros, entre los que pondría como ejemplos a Noticias UNO, los programas de Pirry, El Radar (Canal Caracol), y algunas producciones de telenovelas.

Una sociedad que pretenda revertir fenómenos como los que actualmente se viven en Colombia, necesita plantearse seriamente cuales son los valores y modelos que le propondrá a sus ciudadanos, y si de pactos se trata para lograrlo, en estos pactos deben estar en primera fila los canales de televisión, entre otros medios de comunicación masiva de gran influencia. Mientras estos no adquieran un compromiso serio en este sentido, merecen no ser llamados “medios de comunicación social”, sino “medios de promoción antisocial”.

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