En los últimos momentos del Führer, éste ya era consciente de lo que se había hecho con el cadáver de Mussolini, humillado y colgado en la marquesina de una gasolinera.
Por lo tanto sus últimas ordenes anes de suicidarse junto a Eva Braun fueron que quemaran sus cadaveres para dejar los menos restos posibles y evitar la misma suerte que el Duce.
Cuando los rusos entraron en el bunker solo hallaron unos huesos calcinados, pero estos pretendían mostrar al mundo el cadaver de Hitler.
Somo solución se buscó a un infeliz con rasgos parecidos (ya muerto o asesinado en el momento) y se le golpeo hasta deformar la figura.
La foto se hizo famosa mundialmente, hasta que un periodista estadounidense investigandola descubrió con su lupa que el supuesto "Hitler" tenía entre su indumentaria unos "calcetines remendados", con costuras, roturas y remiendos.
¿Acaso la persona más poderosa del imperio no podía permitirse unos calcetines nuevos?.
¿Os imaginais a Eva Broun por las noches con el hilo y el dedal?
Después de este descubrimiento, la fotografía fue retirada de la circulación y como no, rodaron cabezas.

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