El vínculo existente entre una dieta rica en yoghurt y una vida larga, fue revelado 100 años atrás por el famoso gerontólogo ruso Elie Metchnikoff quien examinó y entrevistó a muchos ancianos longevos en Rusia y otras partes de Asia, notando que sus dietas contenían grandes cantidades de yoghurt y cuajada. Metchnikoff concluyo que tal longevidad se debía al bacilo, que se encuentra en estos productos lácteos y el cual, según él, reemplazaría a la bacteria de putrefacción en el intestino.

Debido a esta teoría se despertó mucho interés por el yoghurt en todo el mundo, considerándose éste un alimento saludable. A medida que el consumo de yoghurt aumentó en el Occidente, la ciencia moderna, siguió descubriendo más y más acerca de sus buenas cualidades.

El yoghurt produce ácido láctico, el cual destruye la bacteria causante de la putrefacción del alimento en el intestino grueso, una de las principales causas de enfermedad y vejez prematura. Debido a que es un alimento pre-digerido, por su bacteria lactobaciliusbulgaris el yoghurt es asimilado por el cuerpo más rápido que la leche. Es rico en proteínas, minerales, enzimas y vitaminas, incluyendo la D y B12, las cuales son difíciles de obtener. El yoghurt posee propiedades antibióticas naturales, suficientemente fuertes como para matar ciertas amebas y bacterias virulentas, tales como staphylococcus, streptococcus y tifus. Sin necesidad de demasiada experiencia, puedes hacer yoghurt con buenos resultados de esta manera:

Ingredientes: 2 l. de leche; 5 dl. de yoghurt natural (o saborizado)

Preparación:Calienta la leche en un recipiente hasta que hierva y apártala del fuego. Déjala enfriar. La temperatura ideal para la bacteria del yoghurt, es de 43 a 45 oC. Si no dispones de  un termómetro, haz la siguiente prueba: la leche deberá estar lo suficientemente caliente como para permitirte mantener en el ella, sin quemarte, el dedo meñique durante 10 segundos. Mezcla luego el yoghurt (5 dl.) revolviéndo suavemente.

La bacteria del yoghurt, necesita varias horas de calor y calma para crecer. Hay que mantener la temperatura de la leche constante, evitando mover el recipiente. Se puede cubrir con una mantita, o ponerlo dentro de otro recipiente con agua caliente, para evitar que se enfríe la leche la que no debe bajar de los 43  grados. Normalmente, necesita de 4 a 8 horas para tomar consistencia. Una vez que ya está hecho, se debe meter en la heladera, para evitar que las bacterias sigan creciendo. Si ésto no se hace, las bacterias se comerán los azúcares de la leche y el yoghurt se volverá agrio en dos días. Este yoghurt se conservará bien durante cuatro a cinco días. No debes olvidar de apartar algo, para la preparación del próximo cultivo de yoghurt.

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