Una Leyenda es una narración oral o escrita de acontecimientos fantásticos que se transmite de generación en generación. Cada cultura tiene sus leyendas propias y muchas veces una misma leyenda existe o está presente en varias culturas.

Siempre a la hora de indagar sobre alguna leyenda, uno se encuentra con personajes dispuestos a dar testimonios sobre ella, algunos pocos afirmando que son testigos porque la vivieron en carne propia, hay otros dispuestos a dar un testimonio basados en la historia que le fue contada por un personaje que ya murió o se fue muy lejos, y la gran mayoría basados en historias contadas por sus abuelos.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la versión de una leyenda varía con el tiempo debido a las modificaciones o ideas propias que incluyen las personas al momento de relatarlas.

Una de las más grandes leyendas que los colombianos asumimos como propia y hace parte de nuestra cultura y por tanto la transmitimos de generación en generación con el objeto de perpetuarla en la historia es la leyenda de la llorona loca.

Leyenda que hoy quiero compartir con todos aquellos que sienten fascinación o curiosidad por lo mágico, por lo extraño o por lo sobre natural.

Cuenta la leyenda que en una calle de Tamalameque (hermoso municipio situado al sur del Departamento del Cesar, cuya cabecera lleva su mismo nombre, situado a la margen derecha del río Grande de la Magdalena), en algunas noches se escuchaba un grito aterrador capaz de paralizar a cualquiera, hasta al más valiente de los hombres, era un grito de lamento y llanto de una mujer, cuya aparición desencadenaba o traía con ella muerte, caos, ruina o mala suerte para la población.

Se dice que la llorona loca era un espanto, un alma en pena, que no pudo perdonarse un gran pecado. Nuestros abuelos afirman que este espanto en su condición humana inicial fue una joven muy hermosa que dio rienda suelta a su pasión y amor, entregándose en cuerpo y alma a un hombre que amo con locura.

Empezó una relación que para la época de los hechos era totalmente inmoral para la sociedad, en ese tiempo perder la virginidad fuera del sagrado vinculo del matrimonio significaba caer en la deshonra absoluta.

Como consecuencia de ese amor surgió un embarazo que resulto ser una pésima noticia para su amante, el cual la abandono de inmediato, dejándola sola y desamparada.

La tristeza inundo su alma pues comprendió que solamente había vivido una ilusión, enfrentar a su familia y encontrar apoyo en ella no representaba una opción, estaba sola, su honor estaba manchado, era simplemente una joven burlada y deshonrada.

Embargada por el desespero y el miedo toma una decisión radical y cree que la única salida a su problema es “el aborto”. Decide tomar unas hierbas recomendadas por la comadrona del pueblo, hierbas que pondrían fin a la vida que crecía en su vientre, de esta manera trataría de mantener oculto su error y su deshonra. Todo esto lo hizo en secreto, nadien nunca sospecho nada.

Al tomarse sin basilar por un instante el efectivo brebaje hecho por las hierbas recomendadas por la comadrona, es víctima de fuertes dolores, pero logra su cometido acabando con una vida que apenas comenzaba a gestarse.

Superada la dificultad y el dolor del momento se deshace de la evidencia de su crimen, con el propósito de no dejar rastro alguno de su pecado. Es en ese momento donde consumida por el arrepentimiento y envuelta en la locura, empieza a recorrer las calles del pueblo en busca de su hijo.

¡Donde esta mi hijo!, es el grito y lamento desgarrador que escuchó todo el pueblo durante toda la noche. Luego cuando las primeras horas de la mañana llegaron, un grupo de hombres vieron en la lejanía una imagen aterradora de una mujer que corría desesperadamente hacia un caño donde puso fin a su vida; el cuerpo nunca apareció.

Pero desde ese día en adelante en algunas noches, se escucharon los gritos y lamentos desgarradores de una mujer a la que bautizaron como la llorona loca.

Quienes la llegaron a ver dicen encontrarse frente a una imagen que como ya lo había mencionado, era capaz de impactar, paralizar y estremecer de miedo hasta el más valiente; su rostro no puede apreciarse, sus cabellos lucen desordenados cubriendo su cara y va vestida con una especie de manto blanco y siniestro.

Fueron varias las noches donde los pobladores fueron víctimas de este espanto, que hizo que desde tempranas horas todo el pueblo se encerrara en sus casas y solo los incautos desprevenidos fueron “victima de la llorona loca”.

Realidad o fantasía esta es la historia que a mí me conto mi padre, (versión ampliamente difundida entre los conocedores de la misma), quien afirma haberse encontrado siendo todavía muy niño, cara cara con la llorona loca; en la población de Tamalameque de donde es oriundo.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: