Lágrima

El ser humano tiene la capacidad y la fuerza de luchar contra las adversidades. Esas ganas de lucha no están reñidas con el enorme desahogo que produce el llorar.

Una de las cualidades humanas más destacada y que más elogios recibe es la de mostrarse fuerte ante las adversidades. En algunas ocasiones resulta difícil el no caer. Esto no quiere decir que el ser humano no mantenga el potencial de lucha, aunque muchas veces pasa inadvertido.

Las lágrimas son síntoma de fortaleza y no de debilidad

Seguro que muchas personas han llorado muchas veces en soledad, y que en muchas ocasiones han dudado. Pero lo han hecho por eso porque son humanos, y es natural que tengan momentos de desesperación y de debilidad, esto no quiere decir que no sea fuerte y no se sea luchadora; o que no se esté dispuesto a conseguir las metas marcadas. Lo mejor es seguir constante en la idea que se tenga y conseguir lo que cada uno se proponga. 

El que alguien sea fuerte y supere la experiencia más dolorosa que se le presente en su vida, no significa que no pueda llorar o que no pueda mostrar sus heridas. Después ya tratará de superarlo mediante la lucha.

Se es realmente fuerte o se finge fortaleza

Bastante a menudo se suele confundir la fortaleza interior que cada uno tiene con saber guardar las apariencias con el fin de no mostrarse como alguien débil o afectado en público. Cuando alguien está sufriendo es habitual escuchar a alguien cercano diciéndole que sea fuerte o que no llore y que sea fuerte o que no se derrumbe. La elección a veces resulta complicada, ya que hay que tener en cuenta  que desahogarse es beneficioso, puede ayudar a no sentirse solo en el dolor.

Llorar no representa ningún signo de debilidad sino más  bien al contrario, llorar es un mecanismo de defensa que tiene el cuerpo humano con el que se pueden eliminar tensiones, despejar la mente cuando está bloqueada y de este modo recuperar las fuerzas perdidas.

Llorar es vencer a la duda y al miedo

Al miedo se le considera como el enemigo de la fortaleza, pero quien tiene fuerza termina demostrándolo en el momento en el que vence el temor.

Habría que desterrar el mito y dejar de confundir que una persona es fuerte cuando se muestra impertubable a cualquier adversidad. Por el contrario, sería bueno y también de desear que cualquier persona pueda mostrarse tal y como es, ya que eso no perjudica a nadie.

Está muy claro que todas las personas necesitamos alguna vez llorar y tener un hombro sobre el que lamentarnos, y el escuchar palabras de apoyo pueden ayudar a los que son fuertes y valientes puedan serlo aún más. 

Se considera débil a aquél que se somete al destino, escapa, o simplemente espera a que los demás sean los que le resuelven el problema. El ser débil no tiene nada que ver con las lágrimas, sino con quedarse anclado en la cobardía y en el conformismo y de este modo dejarse vencer por la adversidad. Llorar nos hace sentir más fuertes y así poder afrontar mejor todos los retos que se nos presenten por delante. 

 


Llorar

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