El ser humano está ahogado un pequeño charco de negatividad creada diariamente por los medios de comunicación, los problemas económicos, la inseguridad, etc. ¿Pero es esa la única realidad que existe? ¿Es el estado natural del ser humano estar preocupado por las deudas o por si nos quieren o no? ¡Claro que no! Detrás de ese pequeño charco se encuentra un inmenso océano donde todo se encuentra en equilibrio y en armonía.

¿Cómo conocemos ese inmenso océano? ¿Cómo podemos nadar en él y bañar de pensamientos y situaciones positivas nuestras vidas?

El secreto está en encontrarnos y conectarnos con nosotros mismos. Dediquemos un rato de nuestros días a sentarnos en algún sitio donde podamos estar relajados y rodeados de naturaleza y apreciemos la belleza que nos rodea. Si prestemos atención a los tonos de luces, el brillo que emanan las cosas, los colores, y nos concentramos en lo que sentimos en ese momento, nos vamos a dar cuenta de que todo se encuentra en equilibrio, sentimos una inmensa paz, los problemas se disuelven automáticamente. Sin perder la atención en el “ahora”, nos empezamos a sentir cómo se drena la energía negativa, los pensamientos insistentes, la preocupación y el miedo.

¿A qué le tememos realmente o nos mantiene preocupados? Generalmente los miedos y la preocupación surgen en el pensamiento y el pensamiento tiene su origen en la memoria. Situaciones que vivimos en el pasado, ahora nos hacen sentir inseguros y estamos expectantes e ilusionados de que en el futuro las cosas mejorarán o preocupados por lo que pasará. Pero ¿estamos sufriendo en el pasado? ¿Estamos sufriendo las consecuencias que tememos en el futuro? Es un rotundo NO. En el único momento en el que podemos experimentar las emociones y donde podemos actuar para sentirnos bien y alcanzar lo que deseamos, es en el “ahora”. Si nos paramos a prestar atención a este momento, este segundo, no hay problema alguno; si paramos de maquinarnos un momento, respiramos hondo y prestamos atención en dónde estamos parados, en ese instante no está sucediéndonos nada. Todos los problemas los generamos nosotros mismos, navegando en un mar agitado entre el pasado y el futuro, pero cuando estás en el presente te das cuenta de que por más que las aguas estén agitadas, todavía el barco sigue en pie y si sabes manejar el timón vas a poder mantener el barco hasta que las aguas se serenen, y la manera de que tomemos control de ese timón es dedicar tiempo a nosotros mismos, en silencio, y pensar si realmente lo que nos hace mal, si ese “malestar” que sentimos es real y que deseamos hacer para sentirnos bien. Necesitamos empezar a conectarnos con nuestra verdadera naturaleza, no la que nos crea este sistema.

Meditar diariamente quince minutos, dos veces al día (antes y después de acostarnos), es muy aconsejable para llevar una vida más saludable y equilibrada. No se requieren métodos complejos o específicos, la clave está en mantenerse acostado o sentado en una posición cómoda con los ojos cerrados, algo de música que nos relaje y permanecer en silencio (puede leer sobre distintas técnicas de meditación en la Web, pero lo importante es que usted descubra su propia manera de conectarse con usted mismo). Surgirá el ruido mental de siempre e incluso puede que se vuelva más intenso al principio, pero con la práctica constante irá disminuyendo. Esto nos ayudará a estar más relajado para poder saber que es lo que realmente deseamos y qué decisiones son las correctas para alcanzar nuestros objetivos y vivir en la plenitud.

Bret

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