El embarazo es un periodo en la vida de la mujer en que debe prestar una especial atención hacia su futuro bebé.

La edad de la mujer es un factor de riesgo a la hora de quedarse embarazada. Una mujer de menos de 35 años tiene un embarazo de menos riesgo que una mujer que sobrepasa esta edad.

Si se tiene una enfermedad de carácter importante, como diabetes o epilepsia, la embarazada necesitará un cuidado y seguimiento especial.

Se ha de tener especial cuidado con los embarazos múltiples y si se tienen antecedentes de embarazos complicados.

El feto puede tener un desarrollo inadecuado durante el embarazo o puede ocurrir la desgracia de un aborto espontáneo antes del quinto mes. Estos abortos que suelen darse en el primer trimestre o “trimestre de riesgo”, suelen ser por anomalías cromosómicas, malformación en el feto o en el útero o por una infección importante. Los abortos del primer trimestre se manifiestan con sangrados y dolores abdominales. Los abortos del segundo trimestre conllevan unas contracciones muy dolorosas.

La preeclamsia y la eclamsia son problemas que suelen afectar a un 10 % de las mujeres que se quedan embarazadas. La primera es la presencia de proteínas en la orina que trae consigo hinchazón en cara y manos, requiere la inmediata hospitalización puesto que hay menor riego sanguíneo para el feto y esto puede ocasionarle daños. La eclamsia es la hipertensión que puede provocar un hematoma entre la placenta y el útero.

Los virus y las bacterias se transmiten a través del organismo al feto. Si no hay una vigilancia las consecuencias de los gérmenes pueden ser importantes.

Por todas estas razones es muy importante que durante el embarazo al menos se realicen tres ecografías y se haga un seguimiento periódico mensual por parte del ginecólogo del estado de la madre y del bebe. Esta vigilancia médica dejará que los nueves meses de embarazo pasen con más tranquilidad para toda la familia.

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