Era verano. De camping con unos amigos en el norte de Galicia. Las 20:54. Descansando en la tienda para seguir la fiesta. De repente, calor. Sudor. Palpitaciones. ¿Qué me pasa?. ¿Dónde estoy?. ¿Es un sueño?. No. Se me duerme la cara. Y las manos. No puedo respirar. Me muero.
Así fue como entró la ansiedad en mi vida. Un ataque de pánico repentino, y toda una vida luchando contra esta enfermedad. A partir de ese día, al levantarme cada mañana, mis preocupaciones no eran los exámenes, ni mi pareja, ni mi equipo de fútbol. Lo primero que me pasaba por la cabeza era si ese día iba a sufrir una de esas angustiosas crisis. Empecé a vivir con miedo. Miedo al miedo. 
Las personas que padezcan esta cruel enfermedad sabrán perfectamente de lo que estoy hablando, así como de todos los síntomas que antes mencioné. Seguramente, usaron muchas veces la web para informarse sobre la ansiedad, y por suerte, vieron que no estaban solos. 
Muchas personas comentan sus sensaciones y fobias en la red, en busca de alguien que las entienda o las padezca, para así, sentirse "acompañados". Por eso, me dispongo a escribir una serie de artículos en los cuales os contaré mis experiencias, mis fobias, mis peores crisis, y por supuesto, como poco a poco fui aprendiendo a superarlas, a controlarlas, y como conseguí empezar a vivir sin miedo.
Lo que os cuento en el primer párrafo fue mi primera crisis, y en cierta medida, la peor, ya que no sabes lo que te está pasando. En esos momentos piensas de todo: que te está dando un infarto, que te estás volviendo loco repentinamente, que te vas a desmayar. Pero como comentaré en posteriores artículos, esto es una delas claves para poder controlar dichas crisis. ¿Cuántas veces me desmayé, me dió un infarto o me volví loco mientras me daba una crisis? Nunca. Pero la primera vez que te pasa, de verdad crees que te estás muriendo.
Las horas siguientes a mi primera crisis fueron "raras". Yo daba por hecho que tenía una resaca espantosa debido a la fiesta del día anterior, y que por eso me pasó lo que me pasó. Pero seguía notando sensaciones extrañas en mi cuerpo. Me mareaba. Tenía una preocupante sensación de irrealidad, como si estuviera fuera de mi cuerpo, como si estuviera soñando. Eso hacía que me pusiera nervioso, y que me volvieran a dar pequeñas crisis. Al día siguiente seguía con las mismas sensaciones. Descarté la resaca. Algo me pasaba y no era normal. Nadie me entendía.
Y de esta manera fue como comenzó mi calvario con la ansiedad, los ataques de pánico o crisis de ansiedad. Quiero diferenciar en todo momento entre ansiedad (a la que me refiero como ansiedad generalizada, vivir con miedo) de los ataques o crisis (el momento en el que perdemos los nervios y de verdad lo pasamos mal). Mi vida cambió a partir de ese día, y en los siguientes artículos, contaré con todo detalle como sufrí, luché, conviví y controlé la denominada enfermedad del siglo XXI.

Ansiedad Generalizada

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: