Antes de empezar a reflexionar sobre un tema que en el mundo académico ha resultado impactante, a tal grado de que ha despertado un gran debate; es necesario recomendar las lecturas del autor italiano Franco Monetti y entender la literatura y big data, los libros son: “Atlas de la novela” (1997), y “La república mundial de las letras” (1999).

La recomendación va en el sentido de que con duchas lecturas se podrá entender hasta qué punto dicho autor sentó las bases de lo que hoy se conoce como literatura y big data. Y que ha derivado en nuevos campos de estudio de la literatura y en consecuencia, nuevas concepciones culturales al verse afectada por proyectos que derivan de la tecnología de la información y las matemáticas.

El impacto inmediato que se puede determinar es que con la informática al servicio de los datos, surge una nueva forma de acercarse al estudio de la literatura: la “macroliteratura”, que por supuesto, sólo puede ser factible bajo una concepción de un “humanismo de datos”. Hasta este punto las humanidades (no sólo la literatura), se está viendo afectada (en el buen sentido del término).

El debate y la implementación de nuevos conceptos propios de propuestas de investigadores como algunos de la Universidad de Stanford que respaldaron la idea de Franco Monetti, no sólo se quedó en el tintero o en una serie de artículos y libros; sino que pasó a más. La idea de literatura y big data tuvo su primera expresión en un proyecto en la feria del libro de Frankfurt.

Estamos hablando de lo que hoy se conoce como Google Book. Con esto es posible entender el impacto que el fenómeno y debate de literatura y big data ha tenido en nuestra vida cotidiana. De hecho somos consumidores de libros en esta nueva dinámica cultural. Es decir, estamos inmersos en una especie de lectura condicionada por lo que sería un algoritmo que trata de basarse en la calidad.

Sin embargo, el concepto de calidad es engañoso pues estamos inmersos en la idea de un valor cualitativo de los textos, sin embargo lo que revisa el algoritmo, es la calidad de los datos ante una proyección matemática. Al menos no se basan en un valor menos cultural, la cantidad. Esta es la economía de la cultura.

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