Diversos factores pueden afectar el estado y la vida útil de las alfombras y los tapetes. En primer lugar, el polvo que se acumula en los tejidos, producto de las partículas propias del aire, en particular cuando se vive en grandes ciudades, y de las pisadas de los habitantes de la casa. Otros factores son la decoloración, la humedad, los ácaros bacterias e insectos, las manchas e incluso los provocados por el peso de los muebles, entre otros.

Eliminar el polvo en las alfombras

Para contrarrestar el efecto negativo que ejerce el polvo sobre las alfombras a causa de los sedimentos que se acumulan y que con el tiempo se convierten en elementos destructivos para los tejidos, es necesario aspirarlas con frecuencia. Si el tráfico sobre ellas es considerable, se debe usar la aspiradora a diario; si es moderado, tres veces a la semana, y en caso de que no tengan ninguna circulación, una vez por semana.

Quitar las arrugas en las alfombras

En ocasiones, en los tapetes se forman arrugas debido a que no quedan bien extendidos. Si esto ocurre, la solución es sencilla: voltear la pieza por el reverso, humedecerla ligeramente con agua el área arrugada (hay quienes recomiendan una mezcla de agua y alcohol, pero esto depende del material del tapete) y poner un peso uniforme sobre la zona afectada. Para mejores resultados dejar actuar durante un día y luego cepillar y aspirar.

Eliminar marcas en los tapetes

El peso de los muebles sobre los tapetes termina por aplanar las fibras. La solución: humedecer (no empapar) el área, cepillar con cuidado en la dirección que tiene el tejido original y pasar la aspiradora. Hay quienes aconsejan frotar con un poco de hielo, dejar que los hilos absorban algo de agua y, por último, aspirar. Es mejor evitar que un mueble permanezca sobre el mismo tramo del tapete durante mucho tiempo.

Evitar los insectos

Un tapete que se guarda por temporadas largas puede ser susceptible del ataque de las polillas. Para eludir semejante riesgo resulta esencial que esté perfectamente limpio, libre de cualquier residuo que atraiga insectos. Es bueno emplear un aerosol antipolillas, pero también es efectivo armar varias bolsitas de tela blanca con pimienta negra seca, las cuales deben distribuirse cada 70 cm por los bordes de la pieza.

Conservar el cuero de los tapetes

Los tapetes elaborados con cuero están a la orden del día Pero, ¿cómo limpiarlos? En primer lugar evitar el uso de aspiradoras. De ser necesario sólo emplear una de mano. La forma de aseo más apropiada consiste en frotar el tejido con un cepillo de cerdas muy suaves y pasar luego un paño seco. Si hay manchas, limpiar la zona con una toalla húmeda y dejar secar por completo.

Alfombras para las zonas húmedas

No todas las alfombras son aptas para todas las áreas. En la cocina y el baño, donde el uso del agua es constante, se deben instalar las que están protegidas contra la humedad, el moho y las manchas. Además de ser antideslizantes es indispensable que sus tintes sean firmes, que no se arruguen y que puedan lavarse en casa con frecuencia. Hay fibras sintéticas especiales para estas zonas húmedas.

Productos apropiados para la limpieza de las alfombras

Los ácaros del polvo no sólo afectan a los tejidos sino que pueden ocasionar alergias, principalmente en personas susceptibles como los ancianos y los niños. La industria ofrece productos para combatir los ácaros que son de fáciles de aplicar y libres de productos químicos que puedan repercutir en el buen estado de las fibras. Se recomienda un lavado profesional una o dos veces al año.

Al poner una alfombra

Un secreto para que los tapetes y alfombras duren en buen estado varios años consiste en tener en cuenta el tráfico al que serán sometidas. Para una casa será mejor optar por una resistencia intermedia y ubicar los tapetes más finos y delicados en zonas donde se transite ocasionalmente.

Forma de aplicar los aerosoles sobre las alfombras

En supermercados se pueden adquirir aerosoles de espuma para el lavado de tapetes en casa. Conviene hacerlo zona por zona para evitar que la espuma se seque y manche las fibras. El procedimiento es así: rociar una capa delgada, frotar con una esponja húmeda hasta eliminar la espuma, dejar que el área se seque y luego aspirar.

Guardar las alfombras

Para guardar las alfombras sin que se deterioren se recomienda enrollarlas de manera que no queden arrugas, envolverlas en papel sin ningún tipo de tintes y guardarlas en un lugar donde haya circulación de aire, pero protegidas de la humedad y el polvo. Un práctico secreto casero consiste en atar varias tizas y colgarlas cerca del tapete para que absorban la humedad del ambiente. Es importante extender y airear las piezas con frecuencia.

Contra las bacterias de los tapetes

Un tapete es el escenario predilecto para los juegos infantiles. Si bien el aspirado y los productos antiácaros constituyen unos recursos efectivos para eliminar agentes nocivos, también hay que prestar atención a las bacterias. Para combatirlas, usar aerosoles amigables con el medio ambiente.

Alfombras con bases antideslizantes

La seguridad es un factor determinante en lo que se refiere a tapetes de área, en particular los pies de cama, de baño o cocina, y aquellos que se instalan sobre superficies demasiado lisas. Para evitar probables accidentes es mejor elegir los que tienen bases antideslizantes, pero si carecen de ellas, basta con acudir a prácticas cintas con adhesivos por ambas caras, las cuales mantienen las piezas en su lugar, sin deteriorar el piso.

Alfombrar el hogar aporta calidez a las diferentes estancias. Sin embargo los tapetes y alfombras requieren unos cuidados que garantizan su conservación.

 

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