Es tradición en Málaga que en Semana Santa se compren en los diversos puestos que hay por las calles el típico limón "cascarúo". Se llama así porque tiene la cáscara muy gorda. El limón se pela y se le deja parte de lo blanco junto con la pulpa, lo hacemos trocitos y le echamos un poquito de sal, y ¡a comer!. ¿Te atreves? Si te gusta lo ácido, alucinarás con su sabor. Son limones menos fuertes que los normales, pero aún así, hay que ser valiente para comerlos.

 

El Viernes Santo además, si subes al Monte Calvario, llegarás a la ermita dónde se encuentra su Cristo. Es costumbre besar sus pies y rezar. Antes de procesionar este Cristo, se le hace su traslado al Santuario de la Victoria, dónde se encuentra el trono, así, varios hombres lo bajan desde el monte.

El Cristo de Monte Calvario durante su traslado al santuario de la Victoria. | N. Alcalá

La subida hacia la ermita es bastante dura y es tradición aparte de comer limones cascarúos, comer también "cañadú" o caña de azúcar. Compramos una caña entera y la cortamos en trocitos. Es un placer después de haber tomado el limón, chupar la caña tan dulce.

 Y si lo prefieres y te gusta más el sabor a regaliz, puedes tomar palodú. A mí personalmente me gusta más la cañadú.

También son típicos en Málaga los puestos dónde venden coco, chupetes de caramelo, manzanas caramelizadas y nubes de colores.

 

       

Pues ya sabes, si vienes alguna vez a Málaga en Semana Santa, no podrás irte sin probar uno de esos limones (lo más típico). ¡Anímate y ven, te gustará!

 

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