Los libros también se enferman

Los Libros también se enferman


Los libros también se enferman: Una cosa es segura, en este planeta que habitamos nada está a salvo de las llamadas “amenazas microscópicas”, y los libros no parecen ser la excepción de la regla. Está científicamente comprobado que diminutas sustancias como son las bacterias, los hongos, las termitas, y algunos insectos, se devoran los libros lenta pero inexorablemente.

Ante este enemigo silencioso, y a sabiendas de que los libros también se enferman, los científicos brindan una serie de consejos con el fin proteger nuestros preciados libros de papel:

Temperatura: La temperatura es un factor muy importante, ya que mucho calor favorece la degradación de la celulosa, que es uno de los materiales con que está hecho el papel; y las consecuencias de dicha degradación son hojas quebradizas y de color amarillento. Por tal motivo, la temperatura justa debe permanecer entre los 18 y 21 grados.

Humedad: los libros también se enferman si la humedad no oscila entre el 45 y 55 %. La humedad excesiva del aire favorece las plagas de microorganismos e insectos. Por el contrario, una humedad baja causa fragilidad del papel.

Iluminación: Es fundamental que en los lugares donde lees frecuentemente la iluminación no supere los 300 Lux (lx), de lo contrario amarillearía las hojas de tus libros y, al mismo tiempo, aceleraría la descomposición química del mismo. De ser posible, utiliza luces incandescentes, ya que son menos nocivas que las fluorescentes.

Luz solar: los libros también se enferman si reciben la luz solar directa. Se aconseja que, en caso de tener grandes ventanas, las mismas sean cubiertas con filtros para rayos U.V (ultravioletas).

Ventilación: Es de vital importancia contar con un buen sistema de ventilación, ya que evitará las condensaciones e impedirá la formación y proliferación de moho.

Estanterías: Si eres una persona que lee mucho y tienes muchos libros en tu estantería, es recomendable que cubras la misma y que esté unos centímetros separada de la pared para obtener una mejor ventilación.

Percaución: Queda expresamente prohibido pasar las hojas aplicando saliva en la punta de tu dedo, ya que ésta operación le transmitirá todo tipo de bacterias a tu libro. Recuerda que los libros también se enferman.

Los libros también se enferman y cada uno de nosotros debe hacer algo para evitar su paulatino deterioro. ¡Salvemos a nuestros libros de papel!

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