El más sorprendente insecto del mundo que nos rodea es sin duda la libélula que tiene el extraño poder de volar hacia delante o hacia atrás en línea recta, puede subir y bajar en vertical y puede girar en el aire sobre su cuerpo, se puede parar, detenerse en mitad del vuelo y flotar como si de un elicóptero se tratara. Las libélulas son un prodigio de la tecnología creada por la naturaleza que solo podemos ver en verano en nuestra península pues llegando el invierno mueren.

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Si extraño y complicado es su vuelo, no lo es menos su metamorfosis, su vida en el agua y su posterior vida en la tierra. Su ciclo de vida comienza con la cúpula que se puede realizar  tanto encima de una planta como en pleno vuelo.  Más tarde la hembra busca un riachuelo o un lugar donde el agua fluya abundante y pone el abdomen a vuelo rasante para colocar en el agua la puesta de sus huevos. En este instante se inicia el proceso más largo y extraño de la reproducción animal.

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Las ninfas que salen de los huevos apenas miden un milímetro pero ya comen con voracidad pequeños animales acuáticos, gusanos, etc. Según la especie (existen más de 5.000) pueden llegar a tardar cinco años y sufren 15 mudas ninfales antes de abrirse por la espalda y dejar salir a un ser distinto completamente: un insecto de largo abdomen, ojos enormes, de grandes y largas alas y con un aspecto mas bien viscoso. Sale de su encierro casi exáusto por el esfuerzo y se agarra a cualquier cosa, una rama, un tronco, etc, va abriendo las alas y se lanza al fin a un vacilante vuelo.

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Los días siguientes son para fortalecer las alas y las patas por lo que se dedica a volar y a cazar para comer. Las libélulas están siempre hambrientas y son capaces de enfrentarse a insectos que les doblan en tamaño y fuerza. Para el hombre no representan ningún peligro ya que no tienen aguijón, sino por lo contrario límpian el territorio de mosquitos, moscas, tábanos y otros insectos del lugar. No obstante, si vida será de pocos meses ya que una abundante tropa de depredadores acecha para comer insectos y consciente de ello, la libélula se apresura para reproducirse y vuela hacia las aguas para dejar la puesta de huevos. Y nuevamente el ciclo de las libélulas vuelve a empezar.

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